La consulta para legitimar la decisión de que Santa Lucía sea el Nuevo Aeropuerto internacional de México (NAIM) compartiendo operaciones con el de Toluca fue, por decir lo menos, una broma; varias irregularidades en su ejercicio le cuestan hoy al lopezobradorismo un segmento que lo había legitimado desde la campaña hasta este fin de semana pasado: los universitarios.

Ya no son los tiempos del acarreo tradicional en autobuses, ahora la movilización de votantes se da a partir de estructuras que son “motivadas” a la participación del ejercicio, dicho por la propia gente de Morena “había que llevarlas a que apoyaran” y así lo hicieron.

Pero la movilización de gente es lo de menos, cualquiera que tenga interés alguno en el resultado, de manera directa o indirecta, tiene derecho a promover y movilizar el voto a favor de su punto de vista, es parte del ejercicio democrático.

Las trampas fueron de otro tipo y variadas; por ejemplo el uso de una variación del “gerrymandering” un anglicismo que sirve para identificar la manipulación de los distritos electorales para afectar el resultado a través de la colocación de más urnas o boletas en lugares donde la tendencia favorece a uno u otro candidato.

Digamos que la consulta aplicó una variación de gerrymandering porque aunque no hubo distritos electorales, las casillas de votación para la consulta tuvieron un acomodo muy particular, dejando sobrerrepresentadas algunas zonas de la Ciudad de México y dejando sin representación otras en función de los resultados electorales del pasado mes de julio.

De esta manera colonias y alcaldías en donde López Obrador obtuvo más votos tuvieron también más casillas mientras que en aquellas que no se registró esa situación hubo menos o de plano no fueron instaladas, situación que ocurrió en varias entidades del país.

Curiosamente, dentro de los lugares donde no hubo casillas fueron el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, los alrededores del aeropuerto de Santa Lucía e incluso en la misma zona de Texcoco se registró subrrepresentación respecto al número de habitantes qué hay en la región.

El equipo de López Obrador tampoco fue completamente honesto con la información, ya en pleno ejercicio de consulta, Javier Jiménez Espriú, quien será secretario de Comunicaciones y Transportes en el gobierno que arrancará labores en un mes, salió a informar que fuera cual fuera el resultado los militares serían movilizados de la base de Santa Lucía y que la Sedena ya buscaba terrenos en Querétaro para un nuevo aeropuerto militar.

O sea que la opción de Santa Lucía sí representaba la necesidad de construir no uno sino dos aeropuertos: el de Santa Lucía y nuevo aeropuerto militar que, por lo visto estará ahora en Querétaro; eso aunado a las adecuaciones que se tengan que hacer al aeropuerto de Toluca, que si bien tiene condiciones para recibir cierto tipo de vuelos, también requerirá de inversión para ampliar el número de pistas.

Los resultados de la consulta dejaron mucho qué desear; previo al ejercicio los organizadores decían que esperaban alcanzar 80 por ciento de la población, al cerrar las casillas la votación total fue de 1 millón 069 mil 870 personas, equivalente a 1.19 por ciento del padrón electoral nacional que supera los 89.6 millones de personas.

Durante la consulta hubo registro de personas que pudieron votar no una sino hasta cuatro veces por día, pero los organizadores rebatieron al respecto que solo habían sido casos mediáticos y que no había gente aplicando lo que en México conocemos como “carrusel” y que consiste en ir de una casilla en otra votando varias veces.

A final de cuentas, con la anulación de un par de miles de votos fue suficiente para asegurar que la consulta habría sido valida (para los organizadores) y que por lo tanto los resultados eran “confiables y representativos” (para los organizadores).

Lo cierto es que el gerrymandering surtió el efecto deseado, así lo informó la propia página de los organizadores “México Decide” en donde se observa que en ninguna entidad ganó el aeropuerto de Texcoco, más aún en el estado con más sobrerrepresentación, Tabasco, Santa Lucía obtuvo ventaja de 18 a uno contra la otra opción.

Como quiera que sea la decisión ya estaba tomada, es evidente a todas luces; quienes en su momento le creyeron a López Obrador hoy dudan de sus intenciones, los universitarios que entienden de encuestas y sondeos saben que hubo manipulación de los resultados, los que no pero cuestionan incluso han sido más moderados al decir que ninguna de las dos opciones era viable.

Detrás de la consulta hay un gran negocio en el que el primer señalado es Rioboó, una empresa que ha acompañado a López Obrador desde su paso por la CDMX y que fue quien ejecutó aquella obra que le costó al entonces Jefe de Gobierno el desafuero, aunque no pudo ser llevado a juicio por un tecnicismo legal.

Ahora habrá que esperar el impacto de la decisión, por lo pronto el peso ya está perdiendo valor frente al dólar desde la noche del domingo, casi inmediatamente después del anuncio del resultado de la encuesta, habrá que ver cómo le va a la inversión y a los movimientos financieros en lo que resta del mes.

Por lo que toca a la oposición, pareciera que la estrategia de esperar y no moverse dará resultado, simples observadores dejarán que AMLO se hunda en sus propias decisiones, lamentable pues entonces están viendo por sus intereses políticos y no por los de la gente que una vez más queda atrapada entre dos frentes.

J. Israel Martínez Macedo