Este fin de semana se desbordaron las redes sociales en el municipio de Lerma, luego de que un joven identificado como Christian Leszek “N”, publicó en sus cuentas personales un mensaje que atemorizó a maestros y estudiantes de la Universidad Tecnológica del Valle de Toluca (UTVT).

Christian, supuesto alumno de la UTVT de Atarasquillo, dijo a través de su perfil de Facebook que este lunes perpetraría un tiroteo –estilo Estados Unidos- y advertía que el saldo sería de varios muertos y heridos.

De inmediato intervino la Policía Cibernética de la Secretaría de Seguridad, localizaron el perfil, ubicaron al responsable y lo detuvieron. Sólo que a la policía estatal se le olvidó que en el Estado de México “no están regulados ni sancionados legalmente los contenidos en redes sociales” y -menos- se tiene contemplada la figura de terrorismo.

Aun así, los uniformados estatales presentaron a Christian ante el Ministerio Público.

Habrá que ver qué cargos le inventaron al chavo que “de broma o en serio” espantó a sus compañeros y profesores, y movilizó a la policía estatal y su equipo de “inteligencia”.

Tal vez –ante el vacío legal- lo más adecuado hubiera sido montar un operativo de prevención en la escuela o bien, hablar con los papás o la familia del joven para someterlo a estudios psicológicos y así detectar el grado de veracidad del mensaje.

En una de esas hasta contraproducente le puede salir a la Secretaría de Seguridad, ya pudo haber caído en abuso de autoridad porque detuvo a una persona por algo que –por fortuna- no hizo.

De que el joven Christian Leszek cometió una imprudencia, eso es un hecho. Tal vez quería publicidad y le salió bien, gracias la errática actuación policial.

Habrá quienes digan que “por si las moscas” estuvo bien que la Policía Cibernética haya detenido al joven que hizo la publicación. Pero las autoridades pudieron utilizar otros métodos y estrategias menos protagónicos y más efectivos.

CANCIÓN, DICHO O REFRÁN

Algo igual de errático, pero en el terreno político, sigue ocurriendo en el Partido Revolucionario Institucional del Estado de México, que este fin de semana se “congratuló” con la incursión de la ex diputada y ex alcaldesa de Tultitlán, Sandra Méndez, como nueva dirigente de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP). La derrotada priista en las elecciones del 2018 fue ungida como líder de este sector tricolor en el territorio mexiquense y las reacciones de los priistas que siguen esperando un cambio de actitud y aptitud no se hicieron esperar. La dirigencia estatal del PRI debe tomar con toda seriedad el repudio de su militancia que asegura: “No se puede reconstruir el partido con los mismos que lo destruyeron”.

A la fuerza ni los zapatos entran…

Y cómo está de mal el PRI que en municipios como Lerma el alcalde, Jaime Cervantes Sánchez, habría ordenado que cada uno de los empleados del ayuntamiento debía llevar a 10 personas para afiliación al partido.

Algo así como “voluntariamente a fuerza”, si es que los trabajadores querían conservar su nómina.

Esto políticamente funcionaba en años atrás cuando el PRI ganaba todas o la mayoría; hoy obligar a la afiliación no tiene mayor sentido que maquillar una debilitada estructura y organización.

Engaño y simulación en medio del discurso estatal de resurrección partidaria. Por este tipo de burlas, en Lerma como en la mayoría de los municipios que se ganaron –principalmente vía reelección-, saben desde este momento que el 2021 está perdido.

Hasta que salió un congruente…

Muchas de las acciones que hacen los Diputados en la cámara local solo son para la foto y el fatídico recuerdo; otras -pocas- impactan en la vida diaria de los mexiquenses.

La semana pasada el diputado, Juan Millán Márquez, puso sobre la mesa un tema importante para resolver: las múltiples fugas de agua en las viejas redes que llevan el líquido a las casas hacen que se pierda aproximadamente el 40 por ciento del total; se necesita una millonaria inversión para rehabilitar la infraestructura hidráulica, pero necesaria.

Buena iniciativa, pero Juan Millán debe ir más allá del exhorto y animar su misiva con un proyecto de reformas legales para que el cuidado y uso racional del agua sea garantizado tanto por autoridades, como por los ciudadanos.