Este día Alfredo del Mazo Maza dará su mensaje con motivo del primer informe de su administración, lo hará atrincherado en el Palacio de Gobierno, dejando atrás el modelo del programa de concursos que adoptó su antecesor, volviendo a la formalidad de un discurso oficial dictado por él aunque en menor proporción a lo que los mandatarios estatales acostumbraban realizar.

Tradicionalmente, hasta antes de Eruviel Ávila, era común ver que los gobernadores mexiquenses rindieran un informe que solía ser desde la Legislatura local o en el Teatro Morelos, incluso, algunos hacían ambas cosas como parte de un protocolo faraónico para destacar el hecho de la rendición de cuentas, una forma de exhibir abiertamente que se trataba de un triunfo de esa administración.

Si no mal recuerdo, con Peña Nieto llegaron los informes regionales, en donde, después de presentar el informe de gobierno y el respectivo mensaje en el Teatro Morelos, el gobernador “visitaba” las distintas regiones de la entidad para decirle a la gente lo que se había específicamente en su zona, lanzando un mensaje a la población que se sentía, así, atendida por su gobernante.

El sexenio pasado, ante la búsqueda de mayor visibilidad, alcance pero sobre todo popularidad, la administración estatal optó por un mecanismo más mediático, con la producción de un programa que pretendía ser un talk show pero que terminaba emulando más a “En Familia con Chabelo”, en el que el gobernador conducía y presentaba una serie de videos y materiales que después comentaba con la gente a la que solo falta preguntarles si querían el apoyo del gobierno o pasaban a la catafixia.

El modelo no solo no fue bien recibido sino que los propios servidores públicos evidenciaron a través de las redes sociales cómo les eran enviados sendos oficios con instrucciones precisas para obligarse a ver el programa del informe del gobernador, ello incluía a los ayuntamientos priistas a quienes también se les indicaba que debían proporcionar equipo para una difusión pública del programa y tratar de aparentar interés por parte de la ciudadanía.

El retorno al anterior esquema de un discurso preparado a modo de mensaje a la ciudadanía, permite observar y medir muchas más cosas de lo que hacía un programa televisivo y que en definitiva son lo más importante de este evento, por encima, quizás, del propio mensaje del mandatario; a menos, claro que vaya a dar un anuncio espectacular.

Específicamente será de llamar la atención la forma en la que el mandatario se relaciona con el enviado en representación de la Presidencia de la República en comparación con el trato que pueda brindarle a la representante del gobierno que entrará en funciones en diciembre, Delfina Gómez, a quien venció en la contienda electoral del año pasado por un margen apenas suficiente para evitar el recuento de los votos.

De entrada este par de interacciones permitirán dar vuelo o eliminar los rumores respecto a si el mandatario estatal ya se habría plegado, como varios otros, a los designios del presidente electo o si, por el contrario, encabezará el contrapeso al poder emanado de Morena a pesar de las consecuencias que eso pueda suponer.

De igual manera será de interés observar el peso específico del mandatario en virtud de la calidad, nivel y fuerza de los invitados que hayan decidido acudir a la cita; recordemos que varios de sus antecesores llegaban a registrar la totalidad de gobernadores de su partido y algunos más de otros institutos políticos contrarios, además de líderes religiosos, sociales y políticos de altos vuelos que le hacían los honores al mandatario en turno.

Del mensaje no se esperan sorpresas, se destacará el tema del salario rosa, quizás se diga que apenas van arrancando y que lo mejor está por venir, acaso un par de guiños para dejar ver hacia dónde va la relación con el nuevo Ejecutivo federal y nada más; no habrá informe de por qué se eligió favorecer a un papelero poblano por encima de los mexiquense para atender un servicio que ya prestaban los locales.

Tampoco es de esperar que hable sobre el mal estado del transporte público, ni de las pésimas condiciones de la infraestructura carretera estatal, alguna de ella ya en estado de abandono a pesar de haber sido entregada apenas un par de años atrás.

En fin, que lo interesante en este caso no será tanto el mensaje (insisto, a menos que tenga preparado un anuncio espectacular) sino la forma en que se lleve a cabo el evento; nos dará un indicador claro del peso específico del mandatario estatal pero sobre todo de lo que se viene para los próximos cinco años de su administración en los que no, no la tiene nada sencillo.

J. Israel Martínez Macedo