El programa social icono de la administración del gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, y que fue utilizado como bandera política en la elección a la gubernatura, a un año de su implementación solo ha beneficiado al 1% de las mujeres mexiquenses.

Hace poco menos de dos años, en abril del 2017 se escuchó por primera vez hablar del “Salario Rosa”; durante el arranque de campaña a la gubernatura del Estado de México, el entonces candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alfredo del Mazo Maza, presentó el decálogo de ejes prioritarios, en el que aseveró que dicho programa social reconocería a las mujeres mexiquenses amas de casa, por el trabajo diario que realizan en sus hogares.

El mes pasado el Salario Rosa cumplió un año de su implementación, el mismo se puso en marcha de manera formal en febrero de 2018. La meta inicial (según el recuento de sus mítines de campaña como candidato) era beneficiar a la mayor cantidad de mujeres con dicho programa; sin embargo, nunca se especificó a ciencia cierta cuántas, de qué municipios, de qué condición social, de qué edad, y bajo qué parámetros serían beneficiadas con dicho programa las mexiquenses.

  • Solo 1% de mexiquenses son beneficiarias

La semana anterior en el municipio de Cuautitlán Izcalli, Del Mazo Maza aseguró que, a la fecha, son más de 100 mil mujeres las beneficiarias del Salario Rosa. Los datos duros señalan que son 97 mil 653 quienes reciben el salario, ello representa tan solo el 1% del total de féminas en el Estado de México.

El Salario Rosa fue la apuesta principal del Revolucionario Institucional para ser favorecidos en las urnas el 4 de junio de 2017, ello sumado a la apariencia y apellido del ahora gobernador, Alfredo del Mazo, lograron el cometido: conseguir votos.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el Estado de México viven poco más de 8 millones 353 mil 540 mujeres, de ellas 5 millones 941 mil 820 están inscritas en el padrón electoral, es decir, el objetivo prioritario, toda vez que son quienes pueden votar. Para esos millones de mujeres, Del Mazo Maza, prometió que de llegar al poder les brindaría el Salario Rosa.

  • ¿Para qué alcanza con 40 pesos diarios?

Las mujeres recibirían una remuneración por realizar sus actividades ordinarias, esas por las que nunca antes recibieron siquiera el reconocimiento.

“Para las amas de casa que tanto esfuerzo hacen, que trabajan todos los días, que llevan a los niños a la escuela, que los cuidan, que hacen de comer en la casa… ese trabajo que hacen todos los días como amas de casa y nadie se los reconoce, se los voy a reconocer yo con un Salario Rosa”, aseguraba Del Mazo en mayo del 2017.

La promesa fue clara 2 mil 400 pesos bimestrales, mil 200 mensuales que se reducen a 300 pesos semanales y estos a su vez a 42 pesos diarios, es decir, 60 pesos menos que el salario mínimo diario (102 pesos), ello significa poco menos de la mitad del monto establecido por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos.

Tan solo en el primer trimestre del año productos de la canasta básica han incrementado sus precios de manera considerable, por lo que los recursos del Salario Rosa parecen insuficiencientes para el numero de beneficiarias hasta ahora.

  • Cambio de parecer

A pesar de que el Salario Rosa fue promesa de campaña, una vez nombrado gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo puntualizó que dicho programa no sería para todas las mujeres que habitan en territorio mexiquense, sino que solo serían susceptibles de recibir dicho beneficio quienes vivan en pobreza extrema.

Siendo así las idóneas para recibir el salario rosa quienes se encuentren por debajo de la línea mínima de bienestar que establece el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) las cuales son, para la zona rural mil 60 pesos y en la zona urbana mil 477 pesos. Las mexiquenses que aspiren obtener el salario rosa deberán tener ingresos menores a esas cifras.

Entre esas carencias se encuentran: rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación.

Del Mazo Maza asegura que el Salario Rosa es un programa ejemplar, pues además de dotar de recursos económicos a las amas de casa, las beneficiarias han sido capacitadas y empiezan a generar ingresos adicionales que coadyuvan a la economía de sus hogares, al tiempo que asevera, a un año de su inicio, ha logrado “transformar la vida de miles de mujeres”, pero lo cierto es que, del otro lado de la nota es claro que la estrategia va encaminada a seguir sumando adeptos, justo ahora que la imagen del Revolucionario Institucional no es la más idónea.

  • La meta: 2021

Dentro de dos años, en 2021, se celebrarán elecciones intermedias. Dadas las circunstancias actuales del PRI mexiquense, donde el gobierno federal, los Congresos y la mayoría de las presidencias municipales son lideradas por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), una de las estrategias será mantener a la militancia fiel y buscar ganar más votos que los ayuden a ganar los comicios. Sin duda, el Salario Rosa será una de las cartas fuertes del partido; cabe recordar que, en la pasada elección presidencial, el candidato del partido tricolor, José Antonio Meade, replicó la promesa de campaña de Del Mazo al ofrecer el “Salario para jefas de familia” con la entrega de mil 200 pesos mensuales, a diferencia del gobernador mexiquense, el ex secretario de Hacienda no corrió con la misma suerte en las urnas.

El sábado pasado, 9 de marzo, Del Mazo Maza sostuvo un encuentro con la militancia mexiquense del Revolucionario Institucional, donde inició el proceso de credencialización de los priistas. Ahí Alejandra Del Moral, dirigente estatal del PRI, consideró que es necesaria una propuesta política novedosa e incluyente, que lleve a dicho partido a una reconciliación con la sociedad, ya que dijo, el principal objetivo es generar una alternativa que permita alcanzar buenos resultados al partido, en las elecciones del año 2021.

Por: Karina Villanueva.