¿Repetirán el circo de los dimes y diretes?


Hillary Clinton y Donald Trump, que se presentan como polos opuestos en la carrera presidencial estadounidense, protagonizan este miércoles el último debate de la campaña, crucial para allanar el camino a la Casa Blanca en los comicios del 8 de noviembre.

Este debate, el tercero entre los dos aspirantes, representa la última oportunidad para presentar sus ideas y propuestas ante millones y millones de telespectadores en la recta final de la liza presidencial.

Los aspirantes deberán polemizar en torno a una agenda que incluye temas de inmigración, economía y el nombramiento de un juez en la Corte Suprema de Justicia.

Pese a que tenían una agenda predeterminada, los dos choques previos se convirtieron en un verdadero festival de golpes bajos, acusaciones cruzadas, discusiones sobre la vida sexual y hasta amenazas de prisión.

El debate será moderado por Chris Wallace, periodista de la red Fox News, normalmente alineada con el Partido Republicano y fuertemente crítica de la administración del presidente Barack Obama.

Para el analista John Hudak, del Instituto Brookings, Clinton “deberá hacer lo que hizo en los dos últimos debates: tratar de permanecer calma y dejar que Trump siga adelante con su proceso de autodestrucción”.

Tanto Clinton como Trump llegan a este debate acosados por las interminables polémicas de las últimas semanas. En el caso de Trump, en los últimos días dedicó parte importante de sus discursos públicos a denunciar que la elección del 8 de noviembre será manipulada para garantizar la victoria de Clinton.

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Con información de: AFP.