Sonograma


De Coachella, el no me gusta y el hombre que se volvió estrella

12 de enero de 2018

José Antonio Martínez Ramírez “El H”

“And as the flames climbed high into the night

To light the sacrificial rite

I saw Satan laughing with delight

The day the music died…”

Don McLean

Seguramente se preguntarán, queridos lectores, por qué el fragmento de American Pie y lo único que queda decir, es que sirve a modo de epitafio en memoria de Ziggy Stardust, Starman, El Camaleón, Black Star o simplemente David Bowie, fallecido hace ya dos años; pero de ello hablaremos más adelante.

En primer lugar, a riesgo de parecer trillado o retardado, trataré un poco el tema de uno de los festivales más importantes de los Estados Unidos de América; evento que ha causado revuelo y polémica tras la revelación de su cartel para este año y en el que se puede ver el nombre de una de las bandas mexicanas más importantes de ¿cumbia, guaracha? (aunque no me guste y me cueste reconocerlo), Los Ángeles Azules.

De por sí, y gracias a su fundador: Phillip Anschutz, el festival era ya polémico, debido a los nexos de Anschutz con la ultraderecha y grupos extremistas, además de ser un conocido detractor de la idea del cambio climático; cosa que no impidió a los “grandes activistas” como Thom Yorke o Alice in Chains, presentarse en sus escenarios, pero no es eso de lo que trataremos, sino de la avalancha de comentarios en contra de la presencia de los de Iztapalapa en Indio, California.

A veces cuesta entender como, quienes ni siquiera tenían planeado o han estado alguna vez en Coachella, hoy se desgarran las vestiduras y lanzan infinidad de vituperios y maldiciones, solo porque no les gusta que los Azules estén y el cartel incluya a las bandas que incluye, cosa que nos lleva al siguiente tema: el “no me gusta”, que muchas veces (me incluyo) es confundido o usado como el “no es bueno”; juicio que de entrada requiere conocimiento musical y literario, entre otros, para poder ser emitido y sustentado.

Estamos acostumbrados a descalificar por el simple hecho de que algo no sea de nuestro agrado y creemos tener la razón indiscutible, solo porque sí, lo que nos lleva a la cerrazón y la ignorancia, que no son en absoluto buenas y que en lugar de hacernos crecer como personas, escuchas y como escena o circuito, nos mantiene retrogradas y anquilosados, o por lo menos eso creo y en ese sentido, considero que un buen propósito de año nuevo, y bastante más lograble que bajar de peso o hacer ejercicio, es quitarnos de encima los prejuicios y tener mente, ojos y oídos abiertos.

Ya para cerrar, retomamos aquello con lo que comenzamos, una de las pérdidas más significativas (no digo que otras sucedidas no sean importantes) de la música universal y de todos los tiempos: la muerte de David Bowie, acaecida tras una lucha ardua contra el cáncer, que no fue tan exitosa como hubiéramos querido.

Muchos seguimos lamentando el deceso, sin embargo; creo que más que seguir afligidos, habría que pensar en el enorme legado del Camaleón y su importancia para que la existencia de muchas agrupaciones nuevas y realmente valiosas, sea posible.

En fin, lo dejo sobre la mesa y los espero la próxima semana.

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