Del resurgimiento del rock colombiano

09 de febrero de 2018

Jose Antonio Martínez Ramírez “El H”

Recientemente me encontré en Facebook con un video sobre la primer emisión, en 1994, de uno de los festivales gratuitos más importantes de América Latina y quizá del mundo: Rock al Parque, en el que se presentaron agrupaciones como Aterciopelados, Minga Metal, Morfonía, 1280 Almas, Catedral, Danny Dodge, Marlohabil y La Derecha, además de la banda mexicana Fobia y Seguridad Social de España.

Desde entonces, durante tres días, grandes nombres de la escena local, nacional e internacional se dan cita para convocar a más de 300 mil asistentes, que disfrutan de la presencia de nombres como Café Tacvba, La Lupita, Draco Rosa, Sepultura, Lamb of God, Carcass, Black Rebel Motorcycle Club, solo por mencionar algunos. De igual forma, ha servido de escaparate y -podría decir sin temor a equivocarme- como puntal para el rock colombiano, que si bien es cierto, nació hace más 50 años, tenía que, como en el caso de México, conformarse con escenarios pequeños y poca difusión; así, bandas icónicas como Kraken, Nómada y los ya citados Aterciopelados o Morfonía (cabe aclarar que no son las únicas bandas relevantes de aquel país), encontraron el espacio ideal para comunicar su mensaje de forma masiva.

En lo anterior, radica la importancia de RAP, pero también encontramos la explicación de por qué el rock colocho se desarrolló de la forma en que lo hizo y llegó al mundo entero de manera tan amplia.

Si bien es cierto, durante algún tiempo, no supimos más del rock de la tierra de la arepa, el ajiaco y el sancocho y nos quedamos en la memoria, solo con nombres como el de Elkin y su Kraken, Echeverri y Héctor o las más de mil almas, actualmente, somos testigos de una nueva oleada de agrupaciones que desde aquel país del sur del continente, vuelven a sorprender al mundo y alzan la mano para decir aquí seguimos; algo en lo que la Disquera Intolerancia, a través de la figura de Sal Toache, tienen mucho que ver.

De igual forma, grupos que fueron trascendentales, regresan al camino y –aunque suene contradictorio o paradójico- vuelven a sorprender con el sonido que los caracterizó e hizo resaltar durante los 90 o la primer década del 2k.

Ejemplos claros de ello son Morfonía (de nuevo ese nombre), banda de rock fundada por Rodrigo Mancera, Gregorio Merchán, Yordan Romero y Germán Fernández, y que en sus inicios experimentaban diferentes estilos como el metal, el hard core, con influencias de otros géneros como el funk y la música afrocolombiana, que regresa a las andadas de forma contundente con su track y video, “Calibre 24”, que nos recuerda lo que el buen rock debe contener.

Igual que ellos, nos encontramos con la grata sorpresa del retorno de Nómada, una banda de indie rock de Medellín-Colombia, fundada en 2009 por Alejandro “Pat” Restrepo y cuyo estilo incorpora elementos del hard-rock, post-punk, funk, new wave, algo de shoegaze y electrónica.

Podemos decir que se trata de 2 ejemplos de que, caducidad o vigencia dependen de las ganas de hacer, que en realidad los sonidos que consideramos “añejos”, son vigentes y pueden sorprender y que el rock, contrario a lo que muchos afirman; no ha muerto.