La semana pasada el próximo gobierno de México, anunció su intención de parar la exportación de crudo que Petróleos Mexicanos coloca en el extranjero. Dado a factores como éste que han provocado incertidumbre, una de las agencias calificadoras más exigentes y con mayor credibilidad de los mercados financieros, Fitch Ratings, realizó una ratificación de sus calificaciones reduciendo la perspectiva de PEMEX, en escala internacional a ‘negativa’,aún que ratificó la de escala nacional de largo plazo aún en estable.

En un comunicado de prensa, la calificadora señaló que la revisión de estable a negativa es reflejo de la incertidumbre sobre la futura estrategia comercial de PEMEX, así como del deterioro de su perfil crediticio independiente, que de continuar así podría alcanzar una calificación ‘CCC’ desde su calificación actual de ‘B-’.

Y aunque parece una buena primera llamada de atención, la creciente incertidumbre sobre cambios futuros potenciales en la estrategia de negocios dePEMEX, podría acelerar el debilitamiento de la estructura de capital de la compañía y el perfil crediticio individual podría seguir deteriorándose como resultado de un cambio en la estrategia que incremente significativamente las inversiones en refinación o que afecte precios de realización de las ventas locales, especialmente si es a costa de reducir inversiones en exploración y producción aumentando el apalancamiento.

Si el futuro gobierno mexicano no evita que el perfil crediticio de PEMEX, se continúe deteriorando, en mi opinión, esto indicará que el gobierno no reconoce la importancia estratégica de la compañía para el país.

Una situación financiera estresada en PEMEX, tiene el potencial de interrumpir el suministro de combustibles líquidos en todo el país. Lo cual podría tener consecuencias sociales y económicas graves. México es un importador neto de combustibles (dos terceras partes) y la compañía depende de la importación de productos básicos de petróleo, incluyendo gas seco, productos petrolíferos y petroquímicos, para abastecer la demanda local.

Además, una situación financiera estresada en PEMEX, podría tener implicaciones en la capacidad del gobierno para obtener financiamiento, adicionalmente existe el riesgo de quedar expuesta a la volatilidad cambiaria si deja de recibir dólares por esos barriles que ahora vende al exterior, ya que el 84% de la deuda de la compañía se encuentra denominada en dólares americanos.

Hablando en términos de mercados, el papel de PEMEX, representa una referencia en el grado de inversión para México. De seguir cayendo su calificación, puede desatar grandes problemas al perder la confianza de la inversión extranjera y al obligar a fondos internacionales a deshacerse del papel si no cuenta con el grado mínimo de inversión requerido. En pocas palabras, el papel no tendría demanda y se dejaría de colocar como hasta ahora lo hacía.

Considerando todo lo anterior junto con la gran incertidumbre sobre la consulta que se aproxima este fin de semana para conocer el destino del NAICM.

¿Qué opina usted?… ¿Podría ser que México este cerca de sufrir una buena sacudida?

Hilda E. Corona Alarcón.