Más de 90 personas participaron en la representación del tradicional viacrucis.

Con cuatro escenarios elaborados con cartón reciclado, vestuarios diseñados y elaborados por sí mismos y un mes de preparación espiritual y ensayos diarios, este viernes los reos del Centro de Prevención y Readaptación Social del Ixtlahuaca revivieron la Pasión de Cristo.
Desde hace 47 años, el penal ubicado a un costado del Ayuntamiento municipal, ha albergado esta tradición espiritual en la que, por segundo año consecutivo, Alán Eduardo y Juan Edel le dan vida a Jesús “El Nazareno” y a Judas Iscariote, respectivamente, recibiendo los latigazos o las 30 monedas de plata, y todo aquello que implica su papel. Acompañados por otros reos, de los 397 de la población de personas privadas de su libertad, quienes representaron un papel como soldados, Barrabás, sacerdotes, las mujeres que lloran el viacrucis de Jesús o colaborando como staff en la elaboración de la utilería. En más de dos horas custodios, personal administrativo y otros reos observaron la representación en la que Jesús es entregado a sus verdugos, torturado a golpes y latigazos, coronado con espinas, y crucificado como lo dictan las sagradas escrituras.
“Es algo único, bonito, divino, es una experiencia de devoción. Mi familia ha sido muy devota, por medio de la oración me preparo, los golpes no duelen. Cuando hay amor a dios y a la familia y yo lo hago por todas las personas que están aquí “, dijo Alán.
En los años 70, Luisa María Ordoñez inicio la coordinación de los viacrucis dentro del penal y desde hace 7 años su hija retomó esta tradición en la que les enseña a los reos las líneas para su actuación, además de coordinar la representación de inicio a fin.
Ante la audiencia, Jesús de Nazaret cumplió con la encomienda y, asegura, que pese a estar encerrados en este Centro de Readaptación su fe es muy grande y lejos de crear rivalidades les da esperanza de alcanzar un día el perdón y cumplir con la sentencia que purga.
Por: Erick González