Les doy la bienvenida a todos ustedes, como sea que se identifiquen o como sea que sus contrincantes lo hagan:

hombres, mujeres, no-binarios, chairos, derechairos, zapatistas, frezapatistas, nacos, fresas, locos, cuerdos, ricos, pobres, machos, feministas, estupidos, inteligentes, eruditos, ignorantes, mochos, ateos, degenerados, mecos, el proletariado, los burgueses, progres, regres, conservadores, liberales, sucios comunistas y cerdos capitalistas—todos aquí son bienvenidos bajo el enorme manto lingüístico en el que los arropo: “Querido Lector” (menos ustedes furries, ¿que pedo con su vida?). 

Probablemente está usted aquí, Querido Lector, por dos razones…

(1) vio uno de los títulos, se enojo profundamente y quiere ver lo que voy a decir sobre sus opiniones políticas o

(2) quiere ver cómo voy a atacar a la posición opuesta.

Temo defraudarlo, pero este articulo no se trata de eso. 

Lo que usted acaba de vivir, es un típico caso de ese fenómeno quasi-palga que abruma los medios electrónicos hoy en día: el clickbait que busca dividir. Si, así es, con ayuda de el equipo de QSNoticias nos dimos a la tarea de engañarlo, proporcionando un mismo articulo con dos títulos sensacionalistas (aquí le dejo el link al otro por si gusta), pero no crea que esto fue una simple estrategia para conseguir engagement y vistas (aunque es una consecuencia que no nos moleta en lo mas mínimo), esta trampa la hicimos con un propósito en mente: el de unir.

Pero para curar la enfermedad uno primero tiene que entenderla y por eso déjeme primero platicarle un poco de la estrategia que les ha servido tan bien a los candidatos populistas y esa que a cada día se ve más y más en las discusiones políticas de nuestro querido país: división y tribalismo.

Como tu amigo al que goleaste en el FIFA19, muchos dicen hoy en día que Dios ha abandonado el juego y nos ha dejado a los humanos terminar un partido en el que el único contrincante somos nosotros mismos. Con sus salida, se fueron también las reglas que Él impuso y nos hemos visto liberados para buscar las nuestras a través de la accion.

Pero… para seguir exprimiendo esta pésima metáfora…

pronto nos dimos cuenta que jugar un partido tú solito no es tan divertido como suena y que de hecho es de las cosas mas tristes y aburridas que hay.  

Un francés bien feo, qui s’appelait Jean Paul Sartre, fue el primero en entender esto hace años y nos dejo con la tristemente poética frase: “estamos condenados a ser libres” ¿Sabe usted quienes han entendido y aprovechado esto?, su tipo de persona favorita: los políticos.

El ser humano no nace siendo de izquierda ni de derecha, el ser humano nace con la libertad absoluta de decidir lo que quiere ser o no ser. Pero como ya habíamos dicho, no hay nada que odiemos mas que esa libertad, por qué entonces, toda acción, creencia y sus consecuencias son nuestra responsabilidad y solo nuestra. Y con el tiempo decidimos negarla, entregando nuestra odiada libertad a algo—que nos engañamos—es más grande que nosotros. A cambio, ese ser nos entrega un papelito que nos dice que tenemos que creer y como tenemos que actuar y nos da una muy bonita prenda que tapa nuestra desnudes humana y nos identifica dentro de un grupo.

Toda acción que hagamos basada en esas reglas impuestas la justificamos ya que hay respuestas a nuestras acciones.

Y es esta negación de nuestra libertad es la que nos lleva a al tribalismo. Por qué una vez que nos identificamos más con un un cierto grupo que como lo que somos en realidad (humanos todos), lo más importante para nosotros es defender eso con lo que nos libra de la libertad—eso que ya creemos es parte de nuestra esencia.

Por eso el populismo es tan… pues bueno, popular. Por que el populismo siempre es claro, siempre tiene las respuestas, siempre tiene las soluciones, siempre identifica a el enemigo y si le entregamos nuestra libertad (cosa terrible que ni queremos) a cambio nos va a dar la opción de poder pertenecer, de poder ser parte de algo que no tiene términos tan vagos como “la humanidad en conjunto” y la ilusión de la libertad.

El peligro de el populismo, es que tiene que crear sus propias falsas narrativas para poder existir.

Por que el mundo es requete complicado, y para poder solucionar los problemas con la sencillez con la que lo prometen los populistas, hay que crear una narrativa en la que tal simpleza pueda existir, y muchas veces, estas narrativas encuentran la simplicidad que buscan el ataque a grupos específicos de gente. 

Y como podemos ver en el titulo, en cada de uno de estos cuentos hay que tener personajes, y esos personajes hay que nombrarlos, otorgándoles a ellos nuestra falta de libertad y encapsulándolos en una jaula de letras que los colectiviza en eso que va contra nosotros.

Por ejemplo, el repugnante Trump. El problema de el desempleo en Estados Unidos es un tema sumamente complejo, pero si tu eres un trabajador de acero en Montana, llamado Winston y no pudiste ir a la universidad por que le tenias que ayudar a tu papa a arreglar la granja, y llevas dos semanas sin comer nada mas que papas y todos los días te vas a dormir después de ver a tu hijo sufrir en silla de ruedas en lo que espera a que puedas pagar la operación para su pierna morada, infectada de tétanos por una de las maquinas en pésimo estado en la fabrica en la que tu y el trabajan, no te vas a poner a decir: “Uy, si estoy muy de acuerdo con eso de que la situación esta difícil y estoy de acuerdo con las teorías de Graeber y la critica de Piketty hacia la política económica de Margaret Tatcher.

Entiendo que mi problema es muy complejo y estoy dispuesto a esperar muchos años y distintas reformas para mejorar mi situación”

Pero en cambio, si llega un hombre pseudo-naranja y le dice: “Oiga amigou, nuestro problem es que los ilegal Mexicans están llegando a nuestrou queridou país y robándose nuestrous trabajos y violando a nuestras morras. Y si los deportamous todo se soluciona rapidito.”

Pues probablemente nuestro compa de Montana va a decir:

“Por supuesto, tiene toda la razón. A matar Mexicanos.”

Y lo más triste de esto Querido Lector, es que al pensar así, nos aprendemos a negar la realidad, dejamos de cuestionarla.

Nuestro Winston nunca pensara en culpar a su jefe que cada día le da menos sueldo y que cada vez le echan mas la mano con sus impuestos, ni a las compañias multinacionales que han destruido su vida, ni a los amigos de su presidente que se han llevado sus fabricas a China, no, nuestro Winston nos va a culpar a nosotros por que el le dio su libertad a un Dios cruel y a cambio se le pide un sacrificio de sangre. 

Hasta aquí llegamos por hoy, la próxima semana veremos cómo podemos salir de esta division sin tener que retomar nuestra muy odiada libertad.

Muchas gracias Querido Lector,

Hector Maccise