Por: Rodrigo Iñigo Pichardo García

Ha cuatro meses de iniciado su gobierno, Andrés Manuel López Obrador lo único que ha dejado claro en materia de seguridad y paz, es que le sobran excusas y promesas y le faltan resultados. En general los analistas de diferentes medios de comunicación se han dado a la tarea de revisar cifras y la mayoría ha coincidido en que el problema de la violencia ha crecido. En este sentido, el periodista Jorge Ramos es quién le ha puesto en mayor evidencia, al cuestionarlo frontalmente sobre sus “cuentas alegres”.

Sin ningún miramiento el periodista cuestionó al Presidente de la República en la “mañanera” del 12 de abril sobre la inseguridad en México, advirtiéndole que de continuar la tendencia de crecimiento de la violencia “2019 va a ser el año más sangriento y violento en la historia moderna de México”. Jorge Ramos usó los datos de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, para evidenciar el aumento de homicidios en el país. Le demostró a López Obrador que en los primeros tres meses de su gobierno, la cifra de homicidios llegó a 8 mil 524. Y en cierto momento de dicha confrontación, ante la falta de respuestas, AMLO dio su clásica respuesta: “yo tengo otros datos”.

La terca realidad asestó un nuevo golpe, a la versión optimista del mandatario morenista, con el asesinato de catorce personas en una fiesta privada efectuada en Minatitlán Veracruz el  pasado 20 de abril. Sin embargo, después de este terrible acontecimiento AMLO, en lugar de hablar de la tragedia, se lanzó contra la derecha a través de un tweet: “… la doctrina de la derecha es la hipocresía. Son como sepulcros blanqueados”, esto en respuesta a las criticas por la indiferencia presidencial, manifestada en su silencio sepulcral luego del asesinato múltiple.

La directora de México Evalúa, Edna Jaime publicó este viernes 26 de abril una nota titulada “Política social no es política de seguridad”, en donde consigna la repuesta tardía del presidente ante la masacre de Minatitlán en la que afirmó que los resultados de seguridad en México, llegarán una vez que se de la implementación de los programas sociales de su gobierno.  En este sentido entre otras cosas, el presidente afirma por ejemplo, que  al dar apoyo a los jóvenes se dejará “sin bases” a las bandas de delincuentes, pues el crimen organizado ya no podrá engancharlos.

A cuatro meses de iniciada la era de la Cuarta Transformación las contradicciones de la gente de este grupo político se dan cada vez más evidentemente. La última de éstas aconteció entre lo dicho por López Obrador durante su visita a Veracruz, en donde prometió  que en seis meses empezaría a disminuir violencia “En seis meses ya van a estar operando todos los programas. Esto va a ir mejorando mucho considerablemente en la medida que se vayan consolidando”, dijo.

La contradicción a la afirmación presidencial llegó por parte del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, quien durante su comparecencia en el Senado señaló que “sería irresponsable asumir que en seis meses va a cesar la violencia y criminalidad en territorio nacional”. O sea… ¿cómo? ¿Quiso decir Durazo que la promesa de AMLO fue irresponsable? ¡Quién sabe!. Lo cierto es que el cumplimiento de las promesas de López Obrador en materia de seguridad se ven cada vez más inciertas, si además se agrega a todo esto que el presidente considera a la paz un tema básicamente conservador.