Aunque la familia de Arreola habla de respeto, la respetuosa fui yo, la que nunca pidió nada fui yo, la que no volvió a verlo nunca fui yo, la que guardó silencio fui yo.

La autora Elena Poniatowska ha confirmado que su nuevo libro “El amante polaco”, en donde habla sobre cómo fue atacada por un maestro, se refiere al autor Juan José Arreola. De acuerdo con su declaración la escritora dijo: “Ya se sabía, muchos lo saben. Pero no hay que decirlo, para qué, además, ya pasaron tantos años”.

Esta situación con el autor tuvo lugar en 1955, en donde, como se lee en la novela, la autora visitaba a “el maestro”, a quien ella admiraba, en su departamento una vez a la semana, lugar donde éste la atacó sexualmente, produciendo así el embarazo del primogénito de Elena.

Cabe resaltar que durante la entrevista, la escritora mencionó que antes de la publicación del libro, esta le preguntó a su hijo Emmanuel o “Mane”, quien lleva los apellidos del astrónomo Guillermo Haro, con quien se casó Poniatowska años después, su opinión y este le dijo que “Le pareció bien que lo publicara”.

Asimismo, sobre las preguntas relacionadas sobre si la familia del autor presentaría alguna clase de disculpa o si estos se habían comunicado con ella, ella sólo respondió diciendo que “Ya se acabó todo, ya se clausuró, ya no hay nada que decir” y que “no, nadie se ha contactado conmigo ”.

Pero esta falta de contacto no duró mucho, pues la familia del Arreola publicó cartas intimas de los dos autores, con las que quisieron dar a conocer que la autora no fue atacada, sino que sostenía una relación sentimental con el editor “padre y abuelo”, por lo que Elena usando su derecho de réplica respondió y aclaró sobre esos fragmentos publicados.

DERECHO DE RÉPLICA:

Son las 4:37 de la tarde del domingo 8 de diciembre de 2019 y leo estupefacta la carta de la familia del escritor Juan José Arreola. Jamás, en 64 años, he hecho declaración alguna acerca de Arreola y su entorno.

(…)era una jovencita totalmente dispuesta al deslumbramiento.

En esa época, las niñas que se educaban en colegio de monjas salían del convento igual que entraban, más niñas que nunca, páginas en blanco, sin ninguna preparación para la vida.
Arreola era un adulto, un hombre casado, con tres hijos, 20 años mayor que yo.

Mi relación no fue una de las “relaciones sentimentales” del “padre y abuelo Arreola” sino un suceso fundamental en mi vida que habría de cambiar no sólo mi destino sino el de mi hijo; fue la relación de un adulto casado que sabía lo que hacía con una joven inexperta e ingenua en todos los sentidos.

Aunque la familia de Arreola habla de respeto, la respetuosa fui yo, la que nunca pidió nada fui yo, la que no volvió a verlo nunca fui yo, la que guardó silencio fui yo.”

(…)

Por lo visto, el “querido padre y abuelo” de los Arreola quien siempre se ufanó de sus conquistas, también lo hizo frente a su familia, puesto que ahora las festejan.
Como consta en la carta a máquina (escrita desde Roma, Italia, en 1955, y reproducida por REFORMA el domingo 8 de diciembre de 2019), me preocupé por sus hijas, a diferencia suya que jamás lo hizo por mí o por mi hijo.

(…)

Mi vida no se reduce a la frase final del capítulo 20 del El amante polaco, página 333 (la única vez en que expongo la acción de “el maestro”), y nada tiene que ver con “una injusta narrativa de falsedades imposible de soslayar”. A lo largo de 405 páginas jamás aparece el nombre del “querido padre y abuelo”.

Redacción Qs noticias
Fuentes: El Sol de México, Vanguardia, Reforma