Durante 14 horas la defensa trató de que el juez aceptara como pruebas para incluir en el juicio oral: ocho videos, fotos, análisis facial, entre otros.

“Yo también sé lo que pasó y no hice nada, estaba trabajando soy inocente y me presenté porque ya quiero que acabe esto, desde el 2015 no dejan en paz a mi familia ni a mí, tengo hijos, esposa y no le deseo esto a nadie, soy inocente y confío en ustedes”, fueron las palabras que expresó en una parte de la audiencia José Juan “N”, imputado en el feminicidio de la menor Fátima, ocurrido en Lerma en febrero de 2015. Por el caso hay otros dos hombres, entre ellos un menor, sentenciados.

Al concluir el debate entre la defensa, el Ministerio Público y la Asesoría Legal que acompañan a la madre de la niña asesinada, el joven rompió el silencio y respondió a la ofendida quien aprovechó un momento para decirle al joven que él había asesinado a su hija y que junto a sus vecinos lo habían correteando en la comunidad donde ocurrieron los hechos.

Ataviado con uniforme naranja, siempre se mantuvo con la vista al frente hasta el extremo izquierdo de sus abogados, respondiendo a lo que le pedía el juez y sin hacer demasiadas expresiones ante lo que se debatía o mientras se leían los pormenores del caso.

En la sala estaban sus familiares, quienes al igual que las madres de víctimas de feminicidio, que fueron a apoyar a la mamá de Fátima, tuvieron que ser advertidos por el juez que no podían hacer expresiones de rechazo o júbilo ante las resoluciones que daría a conocer.

Finalmente el juez dio apertura al juicio oral, tras 14 horas de debate sobre la admisión o no de cuatro pruebas en específico y las de refutación que se presentaron a nombre de la víctima, todas rechazadas por considerarlas deficientes. Una de ellas, una USB con videos, era crucial para José Juan “N” porque con ellos pretendía demostrar que no estuvo en Lerma al momento del feminicidio, sino en su trabajo en un colegio privado en Naucalpan.

Dalila R. Franco