México espacio de impunidad.

El presente de México ha sido marcado por los hechos violentos que no han más que expuesto la fuerza y de los grandes cárteles delictivos y la decadencia del Estado para combatir cualquier tipo de violencia en el país, desde los “actos comunes” que pasan desapercibidos por las autoridades, hasta los grandes crímenes que solo acumulan las evidencias de injusticia y corrupción.

 

La realidad no puede omitirse y los datos reflejos de la decadencia en las estructuras de control, apunta el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que de enero a marzo se registraron 8,493 homicidios dolosos en todo México, un aumento de 9.60% respecto al mismo periodo de 2018.

A pesar de las declaraciones del actual representante del ejecutivo federal, en las que afirmó que las cifras no son claras, pues en su presente administración no existe un aumento en materia, y además ha defendido su propuesta de la Guardia Nacional, la que ha causado gran controversia con la reforma a la Constitución, para que el ejército y la Armada coadyuven en garantizar la seguridad ciudadana, la violencia es una realidad.

Guanajuato encabeza la lista con 947 asesinatos, el Estado de México con 769 homicidios y Jalisco con 720.

Nos sigue faltando tanto; dar un apagón al miedo, terminar con la indignación, la incertidumbre, impunidad, injusticia y más. ¿cómo combatir la violencia?, sigue siendo un misterio, en algunos casos se ha optado por la justicia a mano propia, seguimos sin contar con las herramientas para enfrentar la inseguridad y violencia, asumiendo el acto como un reto. ¿Será necesario reconstruir y reformar el Estado?, ¿abordar la materia como un tema general?

Las opciones, sin duda, deben plantearse más allá de la voluntad política, en la que se incluya erradicar con la corrupción y el solapamiento. Sin dejar de lado la exigencia ciudadana de exigir a las autoridades cumplan en lo estricto con su funciones y labores, asimismo, dejemos de importarles un comino. Y mientras el miedo nos invade, pedimos paz en nuestras calles.