A lo largo de lo que va de la campaña presidencial ha sido evidente el intento del equipo de campaña de Meade para desmarcarlo del PRI y de los priistas, en los círculos tricolores se escuchan que la decisión fue parte de su equipo de estrategas quienes ponderaron que los negativos del partido le afectaban al candidato, las encuestas de esta semana demuestran su error de apreciación.

El periódico El Universal publicó su encuesta de seguimiento del mes de abril, un reporte que deja ver datos muy interesantes para el análisis pero empecemos por dos que demuestran, a dos meses de la elección, el error cometido por el equipo de Meade: la intención de voto en preferencia bruta coloca al candidato en 13.6 por ciento, mientas que la identidad con el PRI es de 15.6 por ciento, es decir tiene mejor imagen el tricolor que José Antonio Meade.

El dato es contundente, los números de Meade con la campaña como ha sido hasta ahora buscando deslindarse del partido, lo han colocado en un nivel de aceptación menor que los que alcanza el propio PRI con lo que se comprobaría el enorme error en la estrategia de su equipo al creer que desvinculándose tendría mejores resultados.

Más aún, en la pregunta “Actualmente, ¿con cual partido político se identifica la mayoría de su familia?” el PRI obtiene 16.4 por ciento de la preferencia familiar y 17.2 por ciento de la preferencia del jefe de familia, también muy por encima del 13.6 por ciento que obtienen el candidato.

En una comparativa con una primera encuesta se puede ver que Meade esta perdiendo votos de los priistas y aunque ha sumado las simpatías de algunos panistas inconformes con Anaya, estas no han sido suficientes para compensar la pérdida porque en términos generales sigue perdiendo apoyo dado que en la primera medición alcanzaba una preferencia brisa de 18.1 por ciento contrastada con la de 13.6 por ciento actual.

Pero no solo eso, la encuesta lanza una pregunta muy interesante: “En el pasado ¿qué partido político ha promovido leyes o programas que han beneficiado a su familia?” la respuesta más alta fue “ninguno” pero dentro de los que sí definieron un partido político resulta que el PRI obtiene el primer lugar (18.3%), el PAN el segundo (13.5%), seguidos por el PRD (4.8%) y Morena (4.5%).

Esta información es muy interesante porque pese a esta idea de que el PRI ha sido el partido que más ha beneficiado a las familias a través de la promoción de leyes o programas, resulta que es el más castigado lo que nos habla de que la campaña no está tomando en cuenta esta percepción de la gente para sus estrategias de difusión.

No hay vuelta de hoja, los datos son claros y contundentes: el candidato por sí solo, como se ha llevado la campaña hasta ahora, obtiene peores resultados que el propio partido; la estrategia de desvincular a Meade del PRI le está costando la contienda por la Presidencia de la República.

A dos meses de que la elección se lleve a cabo, se observa cada vez más complicado que se puede revertir la tendencia y así o revela también la encuesta pues 47.4 por ciento considera que el ganador será AMLO, 22.0 por ciento que Anaya y solo 14 por ciento mantiene la apuesta por Meade, cifras lúgubres para los tricolores y muy alegres para los morenistas.

Los datos arrojan una conclusión clara: la estrategia de campaña elegida por el equipo de José Antonio Meade es un rotundo error, lo más grave de todo es que en este momento, si quiere dar marcha atrás, será muy complicado que recupere la confianza de los militantes y si desea seguir… bueno, ahí están los números. Vaya encrucijada en la que se ha ido a meter.

J. Israel Martínez Macedo