Pocas personas realmente están interesadas con el proceso electoral del próximo 1 de julio, la mayoría aún tiene la esperanza de que uno de los posibles contendientes pueda llevar las riendas del país e incluso considera que su decisión es suya; nada más falso, su decisión es producto de múltiples ideas conjuntas que le han hecho creer.
A eso se dedica básicamente Cambridge Analytica, una empresa que busca información sobre los posibles electores para determinar patrones de comportamiento y, a través de hacerle llegar mensajes específicos, convencerlo de que la mejor opción es la que los le proponen haciéndole creer que la decisión es toda suya.
Hasta este punto, la forma de operar de la empresa bordea entre lo ilegal y lo inmoral pero es cuando operó el sistema para tomar los datos de terceros, sin su autorización, que incurrió en una ilegalidad absoluta y es por eso que se encuentra en el ojo del huracán.
En México aún estamos en pañales en el tema del uso y protección de datos personales, pero en otras partes del mundo el tema es mucho más serio y puede traer sanciones muy severas para las empresas y partidos que hayan utilizado las herramientas y estrategias que Cambridge Analytica ofrecía.
La situación en la que se encuentra el modelo de Internet y más particularmente, el de las redes sociales es lo que ha encendido las alarmas y es que el esquema de personalización informativa que caracteriza los algoritmos de las redes en todas las cuentas.
Cuando Facebook se popularizó no había muchos usuarios así que era posible contar con actualizaciones de todos nuestros “amigos” en el muro personal; pero conforme fue creciendo esta lista era ya imposible estar enterado, la solución fue muy simple y al mismo tiempo mortal: recibir solo notificaciones e información de temas afines.
Explicado de un modo simple: si usted es seguidor de AMLO seguro recibe en su muro información relacionada con lo bien que el tabasqueño va en las encuestas y lo mal que está el país por culpa de los fascistas autoritarios del PRI, o al revés, si usted es un fiel priista recibirá información que confirme sus creencias positivas sobre su partido y reafirme su decisión de que AMLO es un peligro para México.
A este fenómeno se le conoce hoy en día como “burbuja informativa” pero el problema es que estamos tan a gusto con que nos reafirmen nuestras creencias que ya no las cuestionamos y hay de aquel que se atreva a pensar diferente porque le reventamos en el post un intolerante: “es mi muro y yo puedo publicar en él lo que se me da la gana” (hay tantos errores en esa afirmación que necesitaríamos otra columna solo para detallarlos).
El punto es que así vamos construyendo nuestra perspectiva de la realidad, por eso es que Peñaliebers y AMLOvers no pueden verse ni en pintura, porque cada que entran a sus redes sociales confirman que ellos están bien y los otros están mal, creando un antagonismo permanente y una necedad absoluta respecto a tener la razón porque así lo ven en sus muros todos los días y “tanta gente que sigo no puede estar equivocada”… Aunque sí, sí puede.
Ahí, en ese hueco informativo es donde entra Cambridge Analytica, en lugar de buscar una información más abierta, cierra la burbuja informativa hasta lograr que el usuario piense como a la empresa le conviene que piense y que crea, además, que ese pensamiento es propio.
Aunque no se han detallado las técnicas que utiliza esta empresa, sí hay una declaración que debe ponernos a todos en alerta: el trabajo es tan sutil que debe ser imperceptible la invención de la idea y su posterior reforzamiento o, dicho de otra manera, si el usuario descubre que le están intentando construir un punto de vista, entonces se está incurriendo en un error.
¿Cómo podemos romper con esto? Muy fácil, busquemos información que no solo complemente nuestras creencias sino que, incluso, las pongan a prueba, que nos cuestionen y que nos den una visión más amplia de las cosas, no romperá esto con la burbuja informativa pero incrementará nuestra perspectiva del mundo.
Para darnos cuenta de la dimensión del problema en México, según datos de la Asociación de Internet cuando la gente busca información sobre temas políticos 92 por ciento lo hace en Internet y de ese número 97 por ciento va directo a las redes, por encima de los portales de búsquedas e incluso de noticias.
Las fake news funcionan no porque sean creíbles, sino porque nosotros queremos creerlas y si las encontramos en nuestro muro más aún; los esfuerzos por desvelar la falsedad informática no son sencillos pero poco a poco nos sirven para darnos cuenta lo fácil que es manipular nuestro pensamiento y con ello dirigir nuestra conciencia social.

J. Israel Martínez Macedo