El verdadero reto del PRI mexiquense

23 de octubre de 2017

J. Israel Martínez Macedo

El Consejo Político Nacional (CNP) del Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha decidido que los candidatos a la Presidencia de la República, diputados federales y senadores serán seleccionados a través del mecanismo de convención de delegados, una opción contemplada en sus estatutos.

Previo a la sesión del CNP, algunos priistas ya habían manifestado su desacuerdo e incluso hubo quienes, como Ivonne Ortega, anunciaron que ni siquiera harían acto de presencia pues era evidente que se trataba de la imposición de un sistema en el que no todos los priistas estaban de acuerdo pero en el que las minorías no habían tenido opciones; dicho de forma simple: se trata de una imposición de la dirigencia.

¿Por qué a la dirigencia del PRI le interesa que este sea el método de selección y no algún otro como la consulta abierta a la militancia o incluso a la ciudadanía? Simple: porque este mecanismo le permite tener mayor control del resultado y lanzar a los candidatos que se decidan en las cúpulas priistas.

Aunque todavía tendrían que definir algunos detalles de la convención; esta se integraría, en una primera mitad, por los integrantes de los órganos de dirección, organizaciones y sectores del partido en los niveles municipal, territorial, estatal y federal; el resto deberá ser electo en asambleas electorales territoriales.

Basados en las formas del priismo, podemos esperar que a través de este método al menos una tercera parte de los integrantes de la convención llegará con una línea clara y definida por parte de la dirigencia nacional sobre quiénes deberán ser los candidatos para la contienda de 2018 a nivel federal; dependiendo del número de aspirantes a cada candidatura es muy posible que con solo esa cantidad sea suficiente para designar al candidato que la dirigencia quiera.

A pesar de todo nada está decidido aún y las sorpresas pueden ocurrir en cualquier momento debido a que hay diversos grupos dentro del propio priismo interesados en que sea uno de sus representantes o dirigentes quien alcance la candidatura presidencial por lo que, aunque el método favorezca a la dirigencia, ello no significa que todo esté consumado.

En el Estado de México el Consejo Político Estatal ha ratificado la decisión del nacional y es muy probable que replique el procedimiento aprobado, Ernesto Nemer ha adelantado que en la entidad el proceso de selección de candidatos será muy riguroso y tendrán mucho cuidado en cumplir la cuota de equidad de género así como abrirle mas espacios a los jóvenes.

De esta manera el priismo se perfila a una contienda interna cargada de negociaciones en todos los niveles; la forma de selección de candidatos por la que ha optado el priismo favorece a los grupos y sus aspirantes a una candidatura pero eso no significa que todo esté escrito, por el contrario.

El priismo mexiquense, particularmente, deberá ser muy pragmático en la toma de decisiones porque se enfrentan a un monstruo que ya los ha vencido en la contienda a la gubernatura y que, de repetir el resultado, dejaría descobijado por completo al gobernador Alfredo del Mazo Maza, durante tres años.

En el Estado de México el priismo tiene un reto mayúsculo frente a sí: recuperar el territorio perdido durante el pasado proceso electoral y abonar los votos necesarios y suficientes para asegurar un segundo periodo de mandato presidencial que, en este momento, se observa bastante al alcance pero deberán anteponer los intereses del partido a los de cada grupo y ese es, al final del día, el verdadero reto a vencer.