La desbandada del panismo

12 de enero de 2018

J. Israel Martínez Macedo

Me imagino que en este momento Alejandra Barrales debe estarse preguntando dos cosas: la primera ¿por qué no previó que Salomón Chertorivsky y Santiago Ahued serían tan buenos rivales en la contienda interna que podría quedar marginada de la candidatura del PRD a la CDMX? Pero más aún, ¿cómo es que no se dio cuenta que los panistas abandonarían a Anaya?

Y no es que Javier Lozano o Margarita Zavala sean todos los panistas pero sí representan a una buena parte de ellos que simple y llanamente ya no tienen empacho en decir en público o privado que no apoyarán a quien ya llaman “Chicken Little” por la manera en que se apropió de los recursos del partido y los volcó en su campaña personal para la Presidencia de la República.

Barrales no vio venir que en una alianza con el PRD, muchos panistas abandonarían la causa para sumarse a otro partido o quizás la engañaron diciéndole que eso iba a pasar pero que no serían tantos ni afectarían las intenciones del voto; pero lo que es seguro es que de haberlo sabido era impensable que la alianza PAN-PRD que hoy impulsa sin más remedio a Ricardo Anaya se concretara.

Era muy probable que, por como se están dando las cosas, tanto la gente que ha apoyado a Margarita Zavala como el propio Javier Lozano habrían abandonado la causa de Anaya, la primera al cerrarle el paso “a la mala” en la búsqueda de la candidatura y el segundo al ver cómo quedaba marginado de la negociación entre el precandidato a la Presidencia y el exgobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, para que sea la esposa de este la abanderada del blanquizal para ese estado, así tipo Juanita pero de azul.

Pero el tema con los panistas es que desde los últimos años (más o menos de la victoria de Vicente Fox para acá) hay de dos grandes tipos: los que se dicen panistas de hueso colorado, comprometidos con sus principios y con el partido pero que nada más andan buscando a ver qué pescan en la brega y los que se dicen panistas de hueso colorado, comprometidos con sus principios y con el partido pero que apenas pasa algo que no les gusta y se cambian de colores.

Lo cierto es que cada día que avanza la contienda  electoral hay menos panistas que apoyan al PAN, en Toluca, José Antonio Meade Kuribreña dijo que en el PRI están abiertos a recibir a cuanto panista les quepa y en Veracruz, López Obrador dijo, básicamente, lo mismo; claro que los del tabasqueño pasarán su proceso de purificación y canonización chaireada en la que los pecados anteriores quedan borrados de la historia de la humanidad.

Así Andrés Manuel y José Antonio salen beneficiados de los berrinches de Ricardo mientras que Alejandra se desdibuja para la CDMX ante Santiago y Salomón quienes crecen como la espuma en tanto que los perredistas quedaron atrapados entre la espada y el acomodo donde se pueda porque, a río revuelto ganancia de vividores ¿o cómo era?