Radiografía electoral Edoméx 2018

20 de diciembre de 2017

J. Israel Martínez Macedo

El fin de año cierra para los mexiquenses con una angustiosa situación en materia de seguridad pública que deja una intrigante y poco prometedora visión de lo que será 2018, un año electoral en el que la búsqueda por el poder hará que salga lo peor de todos los aspirantes y partidos en una nueva contienda en donde parece que tendremos que escoger entre lo menos malo.

El Estado de México es una de las entidades más politizadas del país, solía ser considerado “el laboratorio político” dada la manera en que ocurren las eleciones locales y la forma en que esta experiencia es llevada al terreno de las elecciones nacionales.

A pesar de no ser una de las entidades más grandes del país (22 mil 351 km cuadrados) es la más poblada con más de 16 millones de habitantes, según el censo de 2015 del INEGI; sumados a los 8 millones 918 mil 653 habitantes que tiene la Ciudad de México, solo estos dos estados cuentan con una cuarta parte de la población de todo el país; de ahí la relevancia que se le da en materia electoral.

Tradicionalmente el territorio mexiquense era en el bastión del priismo hasta la última elección de gobernador en donde el tricolor perdió la ventaja que hace seis años Enrique Peña obtuvo de casi dos votos a uno contra su más cercano rival (entonces el PAN) y cayó a la segunda posición política como partido exclusivo logrando la victoria en las urnas solo gracias a las alianzas formadas con otros institutos políticos (PVEM y NA).

En 2018 se presentó un voto de castigo al PRI en la tierra que siempre ha gobernado como una muestra de inconformidad por seis años de una pésima administración (quizás la peor de los de los últimos tiempos) un fenómeno que podría volver a presentarse para 2018 ante los resultados de algunas muy malas administraciones locales como es la de la propia capital del estado, Toluca, en donde es muy difícil que el tricolor repita en el poder.

Además de las elecciones federales (Presidente, diputados y senadores) en el Estado de México, como en otras entidades del país, habrá concurrencia con elecciones locales a ayuntamientos (presidentes municipales y cabildos) y diputados locales, lo que hace que particularmente la decisión de participación pueda ser mayor dado que son espacios de autoridades que se sienten más cercanas a la gente.

El escenario que se prevé para 2018 plantea la posibilidad de que el PRI pueda perder la mayoría de la cámara de diputados, espacio que normalmente había logrado mantener bajo control y que solo en los inicios de la alternancia había perdido como mayoría pero solo a través de las alianzas de la oposición.

El escenario de derrota del priismo estatal es real, no alcanza el tiempo de recomponer en seis meses lo que se perdió en seis años y menos con la configuración de escenarios y equipos que se está realizando en el ambiente nacional con la incorporación al equipo de José Antonio Meade del exgobernador Eruviel Ávila a quien muchos sectores de su partido responsabilizan de lo que se ha considerado una debacle.

Por estas razones es normal encontrar a actores como Andrés Manuel López Obrador haciendo campaña en los municipios del sur y norte de la entidad, fueron estos los que le dieron el triunfo al PRI y arrebatar aunque sea un puñado de votos al tricolor en esas zonas podría ser la diferencia entre ganar o perder en la elección de 2018.

Sumado lo anterior a la falta de campañas propositivas en donde los equipos tratan de ganar por medio de la descalificación del rival podemos esperar que el primer semestre de 2018 percibamos un sombrío panorama de la entidad, un reacomodo de fuerzas y un proceso electoral en el que cada decisión deberá ser tomada con mucho cuidado pues el margen de maniobra será muy, pero muy bajo para todos los partidos con intereses en juego.