Anaya en su encrucijada

 

12 de diciembre de 2017

J. Israel Martínez Macedo

La confirmación de la coalición “Por México al Frente” no significa que los problemas que se venían arrastrando para la integración se hayan borrado de un plumazo, por el contrario le complican el panorama, al menos a Ricardo Anaya en su búsqueda de la Presidencia de la República.

El expresidente del PAN nacional se dio todo el lunes para andar de road show por todos los medios posibles con el objetivo de posicionar tres mensajes clave (como lo marca en canon del entrenamiento de medios): 1. Él es diferente de López Obrador (nadie había dicho hasta entonces que fueran iguales, creo); 2. El panismo foxista y calderonista se equivocó en el poder pero él es infalible y 3.Le “irrita sobremanera” la corrupción.

Por lo dicho en los distintos espacios, la campaña que encabezará Ricardo Anaya será agresiva casi al extremo de la violencia (no necesariamente física), será retador y petulante no permitirá que se le contradiga y no dejará que se le saque de su discurso… por eso es necesario diferenciarse de López Obrador, porque seguirá sus pasos pero en un estilo aún más radical y autoritario.

Por ejemplo: con Ciro Gómez Leyva, dejó claro que solo son válidos aquellos señalamientos que le convienen, cuando se le preguntó sobre las encuestas que lo ubican en tercera posición procedió a descalificarlas y decir que, para él, solo tienen validez aquellas que lo ubican en segundo lugar en la contienda, aunque apenas unos minutos antes él declarara que quien descalifica es porque se ha quedado sin argumentos.

Respecto al segundo punto Anaya busca atraer hacia sí a los panistas resentidos que se quedaron esperando la tan ansiada “venganza foxista” y no “acabaron” con los esquema del poder priista que reside y se mantiene; en cada uno de los medios puso por ejemplo al sindicato de Pemex y los mil millones que, dice, se robaron; igual que el de Macuspana, Anaya promete desintegraran las instituciones sin poder siquiera esbozar con qué serían reemplazadas.

Evidentemente el foxismo y el calderonismo, ni tardos ni perezosos han puesto distancia de por medio: Fox reuniéndose con Meade y Calderón comprometido el apoyo de la candidatura independiente de su esposa aunque muchos de ellos se sumarán alegrado del ITAM.

Por último, el mensaje popular, el que busca atraer al electorado, el que le gane el favor de la gente, el lugar más común en los últimos meses: la corrupción, en cada medio utilizó básicamente las mismas palabras notoriamente memorizadas: “me irrita la corrupción”.

Mas allá de los evidentes conflictos en el discurso, lo más preocupante para Anaya va a ser congeniar su ideología de derecha con los compromisos de la izquierda, porque los perredistas ya advirtieron que si no ven su agenda en la propuesta del panista, aunque la coalición se mantenga ellos abandonan el barco ¿qué agenda? Pues con las bodas entre personas del mismo género y el aborto ya se tiene suficiente como para que Anaya se quede varado en la nada a media elección.

La virulencia de los ataques, la manera de atajar a los entrevistadores sin querer darles oportunidad de tener una opinión diferente a la suya y la forma en la que desdeña al panismo y al perredismo por igual son suficientes elementos para pensar que el navío que encabeza Anaya no solo no llegará a buen puerto, sino que naufragará, en una isla desierta donde ni Albiazules ni perderías le brindaran su apoyo.