Megalomanías


Delincuencia, flagelo en crecimiento

01 de diciembre de 2017

J. Israel Martínez Macedo

 

 

Una vez pasada la marejada ocasionada por la postulación de José Antonio Meade a la precandidatura del PRI a la Presidencia de la República las aguas vuelven a su cauce y empiezan a salir de nuevo los problemas sociales de los que solo en ocasiones de este tipo nos olvidamos.

De esta manera es que después del furor tricolor recordamos los altos índices de inseguridad que se viven por todo el país como resultado de las luchas intestinas que hay en los carteles de la drogas pero también en la diversificación de los delincuentes que un día empiezan en un simple robo y al siguiente ya está en en secuestros u homicidios.

Quienes aspiren a una candidatura de lo que sea, en este país, enfrentarán un alto nivel de descomposición social enervado por distintos elementos que hacen muy complejo su combate como es el caso de la delincuencia.

Sí bien es cierto que ha habido golpes importantes en contra de bandas del crimen organizado, también lo es el hecho de que el crimen común parece no tener freno; las historias de robos, asaltos y secuestros se hacen cada vez más presentes en la vida cotidiana de las personas quienes, lamentablemente, se acostumbran cada día más a ser víctimas de este tipo de casos.

Nadie está exento ya de ser interceptado por delincuentes mientras se encuentra caminando por la calle o compartiendo en algún lugar público con familiares y amigos, lo peor es que pareciera que no hay quien tenga solución al problema, sin importar de qué se trate.

El reto para quienes esperan ocupar un nuevo cargo de elección popular será presentar propuestas creíbles y confiables para solucionar estos temas que se quedarán como los grandes pendientes de muchas administraciones en donde, incluso, este tipo de fenómenos se perciben como cada vez más frecuentes.

El fracaso en la lucha contra la delincuencia puede ser un factor importante para las campañas electorales en las que los ciudadanos buscarán qué hay solución a su problemas, en todos los niveles de gobierno se percibe una falla sistemática ante el aumento en las cifras delincuenciales.

Cada año se repite la misma historia en los medios de comunicación respecto a que los índices delincuenciales siguen en aumento y superan los del año anterior, ¿qué es entonces lo que nos queda como ciudadanos? ¿Hacia donde nos llevará esta situación?

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