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Los medios, la política y el dinero

 

 

02 de noviembre de 2017

J. Israel Martínez Macedo

 

 

El panorama del periodismo en México es de miedo: por un lado la delincuencia organizada (favorecida por la corrupción que genera impunidad) amenaza, agrede y silencia a los periodistas que publican cosas que afectan sus intereses; por el otro, los gobiernos y el sistema político en general terminan por hacer lo mismo a través de los gastos en publicidad.

Un artículo de Bloomberg que fue traducido y replicado por varios medios en estos días hace un esbozo de las relaciones del gobierno y los partidos con los medios de comunicación e información del país, señalando cómo la dependencia económica de los segundos respecto de los primeros termina por afectar la labor informativa en la gran mayoría de los casos.

En el artículo se señala cómo esta dependencia económica de los medios respecto a la publicidad comercial termina por manipular la agenda pública con la intención de influir en la percepción de los ciudadanos o de esconder algún elemento negativo de las administraciones gubernamentales o los propios partidos políticos.

Los datos de Bloomberg apenas sirven para asomarse a una realidad cada vez más evidente, según el Centro de Análisis e Investigación Fundar solo el gobierno federal gastó más de 10 mil millones de pesos en publicidad para medios de comunicación únicamente durante 2016; de estos recursos 38 por ciento fue para la televisión y 20 por ciento para la radio, lo que equivale a más de 5 mil 800 millones de los de pesos para las empresas dedicadas a estos medios.

Evidentemente el gasto no es equitativo: la empresa que más dinero recibe del gobierno federal es (y siempre ha sido) Televisa que solo en 2016 obtuvo publicidad del gobierno federal por 2 mil 006 millones 041 mil 875 pesos, según el reporte de Fundar; en segundo lugar ese mismo año fue para TV Azteca con 1 mil 141 millones 571 mil 563 pesos. En este país la televisión existe y subsiste gracias al dinero del gobierno.

El resto de los medios no está muy lejano a esta realidad, Grupo Fórmula habría obtenido por contratos publicitarios con el gobierno federal la nada despreciable cantidad de 269 millones 612 mil 028 pesos mientras que en medios impresos el periódico Excélsior es el que más recursos recibió de la administración peñista por 384 millones 836 mil 040 pesos.

La relación entre estos medios y el gobierno federal se ha mantenido siempre bajo cuestionamientos de la opinión pública respecto al manejo informativo de distintos temas; e incluso han sido objeto de señalamientos por diversos organismos respecto a los mecanismos de autocensura en sus diferentes espacios.

La tendencia mundial respecto a esta circunstancia advierte un panorama para que los medios reflexionen al respecto ya que se observa una reducción del gasto en publicidad gubernamental debido, en gran medida, a la aparición de las redes sociales como medios de comunicación directa entre gobiernos y ciudadanos.

Los gobiernos están invirtiendo cada vez más en equipos que diseñan estrategias y contenidos para llegar directamente a los ciudadanos y cada vez menos en publicidad para los medios tradicionales; aumentando paulatinamente el gasto en acceso a medios digitales como mecanismo de penetración secundario o de reforzamiento en las audiencias.

La encuesta de hábitos de los usuarios de Internet en México es clara: la gente se informa sobre cualquier tema primero en las redes sociales, segundo a través de buscadores y en tercer lugar a través de los portales de noticias; lo que indica hacia donde empezará a dirigirse el gasto de los gobiernos y partidos en los siguientes años.

Los medios a su vez deberán encontrar más y mejores formas de obtener ingresos que no dependan exclusivamente de la publicidad gubernamental, de no hacerlo así, la sentencia a su extinción está dictada pues la pluralidad y la competencia por la calidad de los contenidos es cada vez más abierta.

Para los medios solo quedan dos opciones: hundirse y desaparecer con el viejo modelo de publicidad que coartaba (todavía lo hace) la libertad de expresión o cambiar y probar con nuevos modelos de negocios que eviten la dependencia exclusiva de los ingresos gubernamentales y libere la posibilidad de un ejercicio libre de las ideas. Básicamente y más que nunca antes: renovarse o morir.

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Megalomanías: Santa Lucía, lecciones de nuevos viejos amaños electorales

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La consulta para legitimar la decisión de que Santa Lucía sea el Nuevo Aeropuerto internacional de México (NAIM) compartiendo operaciones con el de Toluca fue, por decir lo menos, una broma; varias irregularidades en su ejercicio le cuestan hoy al lopezobradorismo un segmento que lo había legitimado desde la campaña hasta este fin de semana pasado: los universitarios.

Ya no son los tiempos del acarreo tradicional en autobuses, ahora la movilización de votantes se da a partir de estructuras que son “motivadas” a la participación del ejercicio, dicho por la propia gente de Morena “había que llevarlas a que apoyaran” y así lo hicieron.

Pero la movilización de gente es lo de menos, cualquiera que tenga interés alguno en el resultado, de manera directa o indirecta, tiene derecho a promover y movilizar el voto a favor de su punto de vista, es parte del ejercicio democrático.

Las trampas fueron de otro tipo y variadas; por ejemplo el uso de una variación del “gerrymandering” un anglicismo que sirve para identificar la manipulación de los distritos electorales para afectar el resultado a través de la colocación de más urnas o boletas en lugares donde la tendencia favorece a uno u otro candidato.

Digamos que la consulta aplicó una variación de gerrymandering porque aunque no hubo distritos electorales, las casillas de votación para la consulta tuvieron un acomodo muy particular, dejando sobrerrepresentadas algunas zonas de la Ciudad de México y dejando sin representación otras en función de los resultados electorales del pasado mes de julio.

De esta manera colonias y alcaldías en donde López Obrador obtuvo más votos tuvieron también más casillas mientras que en aquellas que no se registró esa situación hubo menos o de plano no fueron instaladas, situación que ocurrió en varias entidades del país.

Curiosamente, dentro de los lugares donde no hubo casillas fueron el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, los alrededores del aeropuerto de Santa Lucía e incluso en la misma zona de Texcoco se registró subrrepresentación respecto al número de habitantes qué hay en la región.

El equipo de López Obrador tampoco fue completamente honesto con la información, ya en pleno ejercicio de consulta, Javier Jiménez Espriú, quien será secretario de Comunicaciones y Transportes en el gobierno que arrancará labores en un mes, salió a informar que fuera cual fuera el resultado los militares serían movilizados de la base de Santa Lucía y que la Sedena ya buscaba terrenos en Querétaro para un nuevo aeropuerto militar.

O sea que la opción de Santa Lucía sí representaba la necesidad de construir no uno sino dos aeropuertos: el de Santa Lucía y nuevo aeropuerto militar que, por lo visto estará ahora en Querétaro; eso aunado a las adecuaciones que se tengan que hacer al aeropuerto de Toluca, que si bien tiene condiciones para recibir cierto tipo de vuelos, también requerirá de inversión para ampliar el número de pistas.

Los resultados de la consulta dejaron mucho qué desear; previo al ejercicio los organizadores decían que esperaban alcanzar 80 por ciento de la población, al cerrar las casillas la votación total fue de 1 millón 069 mil 870 personas, equivalente a 1.19 por ciento del padrón electoral nacional que supera los 89.6 millones de personas.

Durante la consulta hubo registro de personas que pudieron votar no una sino hasta cuatro veces por día, pero los organizadores rebatieron al respecto que solo habían sido casos mediáticos y que no había gente aplicando lo que en México conocemos como “carrusel” y que consiste en ir de una casilla en otra votando varias veces.

A final de cuentas, con la anulación de un par de miles de votos fue suficiente para asegurar que la consulta habría sido valida (para los organizadores) y que por lo tanto los resultados eran “confiables y representativos” (para los organizadores).

Lo cierto es que el gerrymandering surtió el efecto deseado, así lo informó la propia página de los organizadores “México Decide” en donde se observa que en ninguna entidad ganó el aeropuerto de Texcoco, más aún en el estado con más sobrerrepresentación, Tabasco, Santa Lucía obtuvo ventaja de 18 a uno contra la otra opción.

Como quiera que sea la decisión ya estaba tomada, es evidente a todas luces; quienes en su momento le creyeron a López Obrador hoy dudan de sus intenciones, los universitarios que entienden de encuestas y sondeos saben que hubo manipulación de los resultados, los que no pero cuestionan incluso han sido más moderados al decir que ninguna de las dos opciones era viable.

Detrás de la consulta hay un gran negocio en el que el primer señalado es Rioboó, una empresa que ha acompañado a López Obrador desde su paso por la CDMX y que fue quien ejecutó aquella obra que le costó al entonces Jefe de Gobierno el desafuero, aunque no pudo ser llevado a juicio por un tecnicismo legal.

Ahora habrá que esperar el impacto de la decisión, por lo pronto el peso ya está perdiendo valor frente al dólar desde la noche del domingo, casi inmediatamente después del anuncio del resultado de la encuesta, habrá que ver cómo le va a la inversión y a los movimientos financieros en lo que resta del mes.

Por lo que toca a la oposición, pareciera que la estrategia de esperar y no moverse dará resultado, simples observadores dejarán que AMLO se hunda en sus propias decisiones, lamentable pues entonces están viendo por sus intereses políticos y no por los de la gente que una vez más queda atrapada entre dos frentes.

J. Israel Martínez Macedo

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Megalomanías En la consulta AMLO ya perdió

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La Consulta Nacional del Nuevo Aeropuerto ha sido, por decir lo menos, decepcionante en cuanto a su realización, no hay forma de que alguien pueda considerar que las fallas en su metodología no afecten el resultado y, peor aún, que el mismo sea de alguna manera confiable.

Antes de que la consulta arrancara ya había varias dudas sobre ella, sobre su legalidad y legitimidad, incluso sobre si en ejercicio en realidad serviría para tomar una decisión tan importante como la cancelación del proyecto de aeropuerto en Texcoco, lo que ha generado el cuestionamiento acerca de si la decisión no estaba ya tomada y la propia consulta es solo una simulación engañabobos.

Más allá de lo que ocurra con ella, es un hecho que López Obrador ya es el gran perdedor porque sea cual sea el resultado no habrá forma de que el presidente electo pueda revertir el desgaste que las fallas de este ejercicio tendrán a lo que resta de su gobierno que, además, aún no comienza.

La consulta será referente para todas sus acciones de gobierno, se utilizará como comparativo en sus futuras decisiones y lo acompañará para todo su sexenio: sí se cancela el aeropuerto será el estandarte del autoritarismo simulado; si no se cancela, será la gran falla a quienes votaron por él pues esa fue una de sus propuestas de campaña mas importantes.

Por dónde se le busque no hay forma de que López Obrador salga bien parado de la consulta, peor aún sus declaraciones lo están haciendo ver mal, lo dicho sobre qué sólo unos cuantos tramposos no afectan porque el pueblo de México es honesto y por eso él confía en que la consulta es válida para tratar de defender todas las fallas del ejercicio en lugar de reconocerlas es preocupante si se vuelve sintomático de lo que será su gobierno.

Pese a todo los grupos de apoyo del lopezobradorismo no han dejado de intentar descalificar las acusaciones de la consulta, medios afines a estos grupos se han sumado a la descalificación como una forma de intentar defender lo indefendible.

El equipo del presidente electo está descubriendo que no es lo mismo ser oposición que gobierno y lentamente empiezan a recurrir a los mismos mecanismos que en otros momentos criticaron y cuestionaron.

No deja de ser preocupante, de igual manera, la cantidad de desinformación que ha surgido por el aeropuerto, tratando de reducir el tema a ganadores y perdedores tratando de utilizar imaginarios colectivos construidos artificialmente que, por eso mismo, han caído en el desgaste y, por tanto en el desinterés.

Peor aún, el asunto de la consulta nos mantiene distraídos de temas muy importantes como el delos damnificados por el huracán Willa a quienes, en otras circunstancias, ya nos habríamos movilizado para enviar ayuda y conformado centros de acopio para buscar mitigar la situación en que quedaron después de la tragedia.

Ahora resta esperar los resultados, que desde ayer ya no eran confiables pero que aún así serán tomados como “palabra del pueblo” para justificar una decisión que ya parecía tomada desde el principio y que solo está buscando ser legitimada de algún modo a pesar de la baja participación (hubo cerca de 184 mil participantes pero somos más de 110 millones de mexicanos).

El desgaste innecesario de López Obrador lo hará perder ese apoyo con el que alcanzó el triunfo en las urnas y para el primer día de su gobierno ya no contará con la misma fuerza política con la que pudo, incluso decidir qué hacer con el NAIM sin que nadie pudiera apenas cuestionar la decisión.

Así las cosas, con el capital político dilapidado López Obrador le dejara en condiciones complicadas para el inicio de su mandato, si a eso se le suma una posible crisis ocasionada por acciones cómo está consulta, vayámonos preparando para un arranque complicado en su administración.

Sí la consulta arroja como resultado que el aeropuerto debe ser cancelado, los empresarios e inversionistas tomarán acciones que impactarán en la economía, si el aeropuerto continúa, los seguidores del lopezobradorismo verán con tristeza que todo ha sido una simulación electorera; por donde se le vea AMLO pierde y nadie gana.

J. Israel Martínez Macedo

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Megalomanías: Quién vigila a quien nos vigila

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Un par de videos han llamado la atención de los medios de comunicación en los últimos días, en el primero se observa toda la declaración del llamado “Monstruo de Ecatepec” en la que detalla cómo asesinaba mujeres y las razones para hacerlo; el segundo, muestra cómo elementos de la policía de Naucalpan captan cuando una caravana de autos con varios hombres armados circulan sin el menor recato y mostrando que van muy bien armados.

En el primer caso, el tamaño de las declaraciones pero sobre todo el nivel de crueldad con las que el detenido relataba los hechos, así como los detalles de lo que contaba, opacaron el hecho de que alguien de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) realizó una grabación indebida que posteriormente terminó en las redes sociales y de ahí a los medios de comunicación.

El propio fiscal, Alejandro Gómez Sánchez, hizo mención al hecho de que la filtración habría salido de un “traidor” a la institución que no solo hizo indebidamente la grabación sino que además lo había hecho público y, aunque aseguró que se haría una investigación al respecto, es la fecha que no se ha sabido más sobre el tema.

En el segundo caso, a todos nos ha llamado la atención la manera en que un comando de aproximadamente siete vehículos se mueve con total libertad e impunidad en uno de los municipios más importantes de la entidad, se mantienen en un lugar en el que no se alcanza a percibir qué hacen y después se trasladan para desaparecer en la clandestinidad de sus actividades bajo el cobijo de la gran urbe.

En todo caso, es de considerar la manera en la que escuchamos cómo los operadores de las cámaras de seguridad no dan crédito al tipo de armamento que portan quienes aparecen en la imagen, se vuelve casi anecdótico cómo una de las personas que está ahí indica que no se mande a sus compañeros sino que se informe a las Bases de Operación Mixtas (BOM) por que si no los iban a matar.

Aunque autoridades de Naucalpan señalan que la filtración del video no provino de su personal, el audio deja muy claro que quienes estaban viendo en vivo las imágenes decidieron no “mandar a sus compañeros” sino dar aviso a las BOM para que fueran ellos quienes hicieran la inspección del lugar en el que, por cierto, no se registró ningún hecho delictivo más allá de la presencia de estos hombres armados.

Los videos dejan en evidencia la falta de seguridad y protocolos que hay en las corporaciones locales y pone el acento en una situación de mucho cuidado. En estos dos casos los videos terminaron en las redes sociales y la opinión pública pero ¿cuánto material más es tomado en las corporaciones que ha ido a parar a manos de cualquier persona?

Primero ¿cómo es posible que personal encargado de la vigilancia en estos centros pueda entrar a ellos con un teléfono celular con cámara y además videograbar lo que está ocurriendo ahí sin que nadie haga una observación al respecto? Significa entonces que es una práctica común en estos lugares que los elementos graben, con sus propios celulares, situaciones de las que son testigos.

De qué sirve entonces que haya tantos protocolos de seguridad para ingresar a los edificios de los centros de control C4 o C5 si quienes ya están ahí dentro se encargan de realizar grabaciones no autorizadas que, además, comparten con quién sabe quién violando cualquier norma confidencialidad.

En España recientemente se dio el caso de una policía local que informó a su esposo, policía federal, sobre la investigación de un posible pederasta que podría estar en las cercanías de la escuela de su hija; la información circuló solo entre elementos policíacos hasta que llegó de nueva cuenta a otra policía local que descubrió el manejo inapropiado del expediente esto originó la detención y consecuente destitución de la oficial que compartió el dato a otros policías cuyos hijos acudían a la misma escuela.

En México dos videos tomados en igual número de sitios que se supone cuentan con protocolos de seguridad se hacen del dominio público a través de las redes sociales y no hay un solo detenido, no se informa quiénes fueron los responsables ni se indica que haya existido alguna baja o investigación penal por estos hechos.

En los esquemas de seguridad y ciberseguridad lo primero que se indica es que ningún protocolo es infalible pero que, además, el riesgo más grande siempre es el factor humano por lo que la capacitación de quienes tendrán acceso a la información se vuelve indispensable para que la seguridad no sea vulnerada, como ha sido el caso.

La filtración de los dos videos a las redes sociales solo deja en evidencia la falta de capacitación del personal encargado de la videovigilancia tanto al no saber qué hacer en una situación que observan como en el no conocer o respetar los protocolos (si es que estos existen); en ambos videos no hay una sola persona que indique a quien esta grabando que no puede hacerlo o que lo deje de hacer.

Es urgente que las corporaciones revisen y corrijan este tipo de prácticas, por supuesto que los medios agradecemos este tipo de filtraciones pero la realidad es que su existencia significa que todos, como ciudadanos, estamos vulnerables si cualquiera puede llegar a tener acceso a la información que se genera en estas unidades de seguridad y vigilancia y usara para el fin que le venga en gana.

J. Israel Martínez Macedo

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