Rigoberta Vasquez, mother of sixteen-year-old migrant Carlos Hernandez Vasquez, who died Monday at a Border Patrol in Texas, shows a picture of her son on a mobile phone outside her house in San Jose El Rodeo village, Cubulco municipality, Baja Verapaz department, northwest of Guatemala City on May 22, 2019. - Hernandez become the fifth child from Guatemala to die since December after being apprehended by US border patrol agents. Authorities said the cause of death was unknown but local news reports said the boy had reported Sunday that he was not feeling well and he was seen by a nurse who determined he had the flu. (Photo by Johan ORDONEZ / AFP)

El menor salió de Guatemala sin la compañía de un adulto, pero murió en la frontera, antes de entrar a Estados Unidos

 

Rigoberta Vásquez es una madre arrepentida, que no duerme desde que su hijo de 16 años de edad salió de Guatemala para iniciar la travesía migrante rumbo a Estados Unidos, sin embargo, ahora su vida se ha tornado más triste, pues el joven murió antes de cumplir su objetivo.

Asolada por el arrepentimiento, aguarda en el poblado indígena de Cubulco la repatriación de su hijo Carlos, el quinto menor migrante de Guatemala muerto bajo vigilancia de la patrulla fronteriza estadounidense.

“¿Por qué no le dije a mi hijo que no se fuera?”, se pregunta la mujer en su humilde vivienda en la aldea San José El Rodeo, en las montañas del norte de Guatemala, dos días después de enterarse del trágico final del menor.

 

FALLECIÓ EL LUNES

Carlos Hernández, de 16 años, falleció el lunes pasado en la estación fronteriza de Weslaco, en Texas (sur). El joven guatemalteco “fue hallado inconsciente en un chequeo en la mañana”, según el reporte de las autoridades migratorias de Estados Unidos.

Su muerte se suma al deceso de otros cuatro menores migrantes de Guatemala desde diciembre pasado, bajo custodia de la patrulla de fronteras.

“Él tomó su decisión. Él dijo ‘me voy'”, agrega la madre de Carlos, que explica que fueron las ansias por una vida mejor las que motivaron al octavo de sus nueve hijos a emprender el peligroso camino a Estados Unidos, una travesía que encaran miles de guatemaltecos cada año.

Carlos, como muchos niños y adolescentes centroamericanos, viajó sin la compañía de un adulto a la espera de ser aceptados bajo las leyes para menores migrantes en Estados Unidos.

Vásquez contó que pidieron préstamos para financiar el viaje, con el que Carlos pretendía ayudar a la familia, incluido un hermano mayor con una discapacidad. Copyright AFP.

 

Redacción QS.