· ¿Cúpula o militancia?, el dilema en el Edomex y no hay mucho para escoger.

· Ivonne Ortega ya coquetea con Manuel Espino; Ruta 5 su próxima parada.

· Encargado de despacho del OSFEM resultó ser sobrino de Maurilio Hernández.

Consumado el arribo de Alejandro Moreno Cárdenas “Alito” en la dirigencia nacional del PRI, este partido se prepara para el nuevo episodio del Estado de México que pinta igual de complejo, o más todavía, frente al evidente distanciamiento entre militantes y líderes en uno de los pocos resquicios que les quedan a los priistas.

En menos de dos meses la definición debe estar tomada en territorio mexiquense y desde ahora, los personajes y factores que influyan en la unción del próximo dirigente tricolor, deben presupuestar una ruptura en caso de que no se impongan la unidad y la disciplina ante una posible simulación democrática.

Alejandro Moreno dijo ayer que “se acabó el PRI de las cúpulas y las nomenclaturas”. A ver cómo recibe este mensaje la clase política mexiquense, en especial el grupo de ex gobernadores que advierten su extinción como resultado de una riesgosa contienda abierta a la militancia.

Nombres y perfiles hay muchos, frentes sólo dos. Por un lado, la llamada dinastocracia que busca en sus escombros al perfil menos vapuleado que los pueda representar y reponer; por otro, un personaje que agenciándose el título de operador y exponiendo su cercanía con la figura que manda, pretende brincar el enorme muro que representan los cacicazgos tricolores. Son, por el lado de los tradicionalistas políticos como Ricardo Aguilar Castillo, Gustavo Cárdenas, Arturo Osornio, Alejandra del Moral, Martha Hilda González y muchos más, contra Juan Pedro García, si es que lo dejan entrar a la contienda.

Quienes participen en la decisión -esa que no necesariamente pasará por las urnas priistas- están en una encrucijada: ¿cúpula o militancia?, una de dos, ambas serían imposibles… La “casta divina” no quiere desaparecer, las bases anhelan ascender y trascender.

Ahí para tomarlo en cuenta: Ivonne Ortega, quien tras su derrota ante Alito renunció al PRI, está en negociaciones para sumarse a Ruta 5 que comanda Manuel Espino Barrientos y cuyo escaño de poder hoy se reduce al ayuntamiento de Naucalpan. Sí, Espino, el que cada seis años ofrece sus cinco centavos de credibilidad al que resulta ganador de la presidencia y, lo mejor, que se la han comprado.

CANCIÓN, DICHO O REFRÁN

Diría Ted Kennedy: “En política sucede como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto, está mal”

Parece que en la 4T se ha vuelto una moda eso tener o colocar familiares en áreas estratégicas de fiscalización y justicia para amarrar los conflictos de interés. Mientras a nivel nacional ha brincado lo del sobrino de la diputada federal Dolores Padierna, que pretende fraguar la venganza de René Bejarano contra Rosario Roble a partir del caso de la Estafa Maestra, en el Estado de México no se quisieron quedar atrás y el diputado Maurilio Hernández, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso mexiquense, aprovechó la salida de Fernando Valente Baz Ferreira del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México para poner de relevo a un consanguíneo. Resulta que Rogelio Padrón de León, encargado de despacho del OSFEM desde el jueves pasado, es sobrino de Maurilio. Padrón de León es hijo de Rogelio Hernández, medio hermano de Maurilio Hernández; los apellidos del auditor interino no coinciden con los de la familia del coordinador de los diputados de Morena, pero fue parte de un acuerdo entre la mamá y el papá de Rogelio Padrón, que no le quita en nada la relación de sangre con Maurilio. En una de esas no se sorprendan si Rogelio Padrón es ratificado como responsable del OSFEM de aquí a los próximos 4 años. Así de está resultando la Cuarta Transformación.

No le cuadran ni las fechas ni las cuentas…

Y no paran los señalamientos contra la administración morenista de Zinacantepec a la que –todo indica- han convertido en la principal fuente de adquisiciones personales del alcalde, Gerardo Nava y su familia. Ahora se habla de una nueva camioneta de lujo que el presidente municipal le compró a su esposa, la presidenta del DIF, Marisela Pardo. En la campaña de hace un año Marisela presumía fotos siembras de maíz de fondo; ahora lucirá su nueva y portentosa Suburban negra, con valor superior al millón de pesos, claro con permanente escolta de la policía municipal. Por cierto, me indican que luego de que este espacio reveló parte los excesos de los hijos del alcalde (Gerardo y Érika), una alta lideresa de Morena le pidió explicación al presidente; este dijo que su hija estudia en Europa y que su hijo es dueño del BMW desde hacer varios meses. De ser así se confirmaría que Gerardo Nava habría tenido acuerdos con los talamontes de la zona del Nevado de Toluca, pues de otra forma no hay cómo justificar viajes y lujos al extranjero. Recordar que antes de ser alcalde Gerardo era comisariado ejidal en San María del Monte, de ahí en fuera no se le recuerda otro cargo ni posición política que le hubieran generado importantes dividendos.

Por: Juan Gabriel