columna

· 700 mil mexiquenses superaron el cinturón de pobreza, según cifras oficiales.

· No deben echar las campanas al vuelo; la inseguridad sigue siendo de terror.

· Isidro Pastor y su proyecto “Alternativa” recurren a la pepena en Edomex.

Dentro del cajón de las malas cuentas y resultados -como el de la inseguridad- el gobierno del Estado de México puede sentirse a salvo con la arremetida de las cifras oficiales que han confirmado el fracaso de la política social en el país en los últimos 10 años.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), México elevó -del 2008 a 2018- el número de personas en situación de pobreza, al pasar de 49.5 millones a 52.4 millones de personas en la última década. Es decir, los programas y estrategias dadivosas de los últimos tres sexenios del país han sido peor que desastrosos, pues sólo han servido para conformar que la administración nacional sólo es una fábrica de pobres.

Los números del Coneval, organismo al que amagaron con desaparecer y posteriormente le dieron oxigeno condicionado a cambio de la sujeción, precisan que para el caso del territorio mexiquense la perspectiva no es tan deplorable como en el resto del país.

Los indicadores oficiales establecen que las políticas sociales y asistenciales del estado han permitido sacar de la pobreza a cerca de 700 mil personas en el periodo 2016-2018 y para el caso de la situación de pobreza extrema, esta pasó del 6.1 por ciento a 4.9 por ciento en el estado.

Lo más relevante es que de cada 10 mexicanos que dejaron la pobreza, o sea, de los 8 millones 230 mil habitantes que vivían en esta situación en el año 2016, el número descendió a 7 millones 546 mil 500 en 2018.

Básicamente el Coneval señala que el Estado de México ha mostrado avances en los indicadores de rezago educativo, calidad y espacios de la vivienda, acceso a los servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación.

Son muy buenos resultados si tomamos en cuenta lo que sucede a nivel nacional y por estados, pero de ninguna manera el gobierno mexiquense puede echar las campanas al vuelo porque se sobre entiende que la reducción de la pobreza también tiene que ver con otros componentes como el de la seguridad, donde todas las autoridades (federales, estatales y municipales) han quedado a deber.

CANCIÓN, DICHO O REFRÁN

Se raja el primer gallo…

Uno de los hombres, en teoría más cercanos al gobernador y al que han colocado en la puja por la dirigencia estatal del PRI, de plano desistió en sus intenciones de buscar la presidencia del partido, pues asegura que el ser allegado al primer priista de la entidad ya no es garantía para arribar al liderazgo del Revolucionario Institucional. Sorprende esa visión de alguien a quienes sus propios seguidores ya lo impulsaban para el Comité Directivo Estatal. Exceso de modestia o arriesgada estrategia, el caso es ese personaje le resta peso político al gobernador, al insinuar que ser allegado del número uno “no sería bien visto por la clase política de alcurnia”, por eso prefiere seguir siendo funcionario asistencialista.

Les leen la cartilla…

La Secretaría General de Gobierno responsable de la política interna en la entidad, a través de su titular, Alejandro Ozuna Rivero, sostiene distintas reuniones de trabajo con las Unidades Administrativas que la integran, a fin de asumir –dice- una responsabilidad compartida para garantizar el bienestar de los mexiquenses. Ayer en un ejercicio de interlocución se llevó a cabo una reunión de trabajo con la Subsecretaría de Gobierno del Valle de México Zona Nororiente, donde seguramente el asunto de la seguridad y eficiente operación política fue la lectura de la cartilla para los funcionarios de la SGG.

Pepena y harapos…

Algo no está saliendo bien en el proyecto “Alternativa” de César Augusto Santiago e Isidro Pastor Medrano. Al menos en el Estado de México el ex líder del PRI parece que anda desesperado por encontrar operadores y de plano ha recurrido a la pepena en el basurero. En Metepec le ha pedido al múltiple despechado (priista, panista, perredista y recientemente morenista) Pablo Nava que le arme asambleas y le lleve a simpatizantes para lo que pretende ser un nuevo partido político. Así las cosas con el impresentable “cocoliso”.

Por: Juan Gabriel