Un ejemplo de la normalización de la violencia de género.


Muchos criticaron las acciones tomadas por Tamara de Anda cuando denunció a un taxista por gritarle “guapa” en la calle. Muchos pensaron que estaba exagerando, que no era para tanto, que era una “mamona”.

Pero lo cierto es que la normalización de la violencia de género comienza así, minimizando los problemas, haciéndolos cada vez más y más pequeños al grado de que una falta grave podría pasar desapercibida, normalizada.

Un ejemplo de ello apareció hoy, cuando un conductor de radio consideró que el hecho de que Tamara denunciara ante las autoridades el acoso callejero que vivió, era como armar una tormenta en un vaso de agua, para después tachar de pequeñez un caso más grave: una violación.

Este viernes se hicieron públicos los comentarios misóginos de Marcelino Perelló –quien  fuera líder estudiantil del 68– realizados el 28 de marzo pasado; un hecho que causó indignación y enojo para los usuarios de redes sociales y su alma mater, la UNAM.

Perelló, que conducía el programa de radio “Sentido Contrario”, transmitido por Radio UNAM, se justificó y minimizó las agresiones que sufrió Daphne, la menor atacada sexualmente por “Los Porkys” argumentando que quien lo hizo “consideró que la chava estaba muy buena y era metible”, así que para el locutor, el hecho no era para tanto, pues no había violación en sí:

“Tampoco eso de que te metan los dedos es para armar un desmadre, es estrepitoso. La violación implica necesariamente verga, si no hay verga no hay violación. O sea, con palos de escoba, dedos y vibradores, no hay violaciones”.

Seguramente no está al tanto de lo que indica el Código Penal Federal, Libro Segundo, Título Decimo Quinto, Capítulo I; Hostigamiento sexual, abuso sexual, estupro y violación en los siguientes artículos:

Artículo 260. Al que sin el consentimiento de una persona y sin el propósito de llegar a la cópula, ejecute en ella un acto sexual o la obligue a ejecutarlo, se le impondrá pena de seis meses a cuatro años de prisión.

Si se hiciere uso de la violencia física o moral, el mínimo y el máximo de la pena se aumentarán hasta en una mitad.

Artículo 265. Se considerará también como violación y se sancionará con prisión de ocho a catorce años, al que introduzca por vía vaginal o anal cualquier elemento o instrumento distinto al miembro viril, por medio de la violencia física o moral, sea cual fuere el sexo del ofendido.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) emitió un comunicado en el que informó la cancelación “de forma inmediata” del programa conducido por el exlíder del movimiento estudiantil de 1968.

Minimizar la violencia tiene consecuencias. ¿Cómo es posible que este hombre viva en la ignorancia sobre la violencia sexual? ¿Cómo es posible que Perelló con los años que tiene (73), con los estudios que tiene (es matemático y Maestro en Ciencias), que ha viajado por el mundo, que ha defendido movimientos sociales, que tiene las noticias a su alcance porque es columnista, articulista, locutor, etc., siga creyendo lo que él quiere?

Fácil. Su formación se dio en un ambiente machista. No se acercó a informarse sobre la violencia sexual de género porque tal vez no era tema de su interés. Tal vez pensó, como muchos, que el “género” sólo trata de mujeres. No está familiarizado con los estudios de género, ni con la empatía.

¿Qué pasaría si a él le hubieran metido los dedos, un dildo o un palo de escoba? ¿Seguiría creyendo que es normal, que no es para tanto?

 

Por: Vladimir Ríos.

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