Leonora, una judía inglesa, superdotada, dolorosamente construida para crear.


En el centenario de su natalicio, una dama que se dejó abrazar por el surrealismo, la pintora Leonora Carrington  cambió para siempre el curso del arte moderno con sus criaturas visionarias.

Ella realmente creía en las hadas, su obra es manifiesta; su vida estuvo marcada por el exilio -vivió en México desde 1943- y la emoción de vivir y pintar. Fue una de las más increíbles narradoras gráficas de lo que sucede en el interior de nuestros sentimientos.
Sus cuadros nos movilizan, nos interpelan. Sus esculturas hablan de madurez y creatividad. Una mujer cuya vida, al estilo personal de Elena Poniatowska Amor, se ha difundido.

Leonora Carrington, inglesa, judía, inspiración de hombres y mujeres por su genialidad artística, murió en México en 2011, tras una larga vida llena de claroscuros.

Nació el 6 de abril de 1917 en el pueblo de Chorley, en Lancashire, Inglaterra. En 1936 ingresó en la academia Ozenfant de arte, en la ciudad de Londres.

En París entró en contacto con el movimiento surrealista y convivió con personajes notables, como Joan Miró y André Breton, así como con otros pintores que se reunían alrededor de la mesa del Café Les Deux Magots, como por ejemplo el pintor Pablo Picasso y Salvador Dalí.

Definida como “la excéntrica del surrealismo” por la eminente crítica de arte y periodista Raquel Tibol, a lo largo de su vida motivó diversas exposiciones e inspiró puestas en escena, entre ellas “Remedios para Leonora”, de Estela Leñero, o “El mundo de Leonora Carrington”, adaptada por Christian Courtois.

Por: Luz del Alba Belasko.

Con información de: SenMéxico.