Después de meses de incertidumbre, la guerra comercial ha comenzado. Diversos analistas económicos especulaban sobre un posible conflicto comercial entre las principales potencias mundiales, un servidor incluido, y al parecer este fenómeno ha comenzado.

El pasado miércoles 30 de mayo, el gobierno estadounidense anunciaba que se acababan los periodos de gracia para las tarifas al aluminio y al acero europeo, canadiense y mexicano. A partir del primero de junio estos países ya no podrían comerciar libremente estos productos con los Estados Unidos de América.

Esta noticia sonó las alarmas en todos los países aliados de Estados Unidos, y México  no fue la excepción, sobre todo si tomamos en cuenta que México esta involucrado en un largo y tortuoso proceso de renegociación de un tratado de libre comercio con Estados Unidos y con Canadá. La principal preocupación para México es que estas tarifas sean un primer paso en la realización de otros impuestos a la importación de productos manufacturados en México, principalmente automóviles.

En las últimas semanas, la renegociación del tratado de libre comercio con norte américa se ha visto cada vez mas distante debido a las demandas francamente irracionales de parte del gobierno estadounidense. Esto ha provocado un ambiente desalentador en los negociadores mexicanos que han llegado ha cuestionar la viabilidad de cerrar este tratado antes del 1 de julio, día en el que se realizarán las elecciones federales en México.

Los Estados Unidos también tienen (o tenían) un interés en cerrar el tratado a la brevedad posible, ya que ellos también se enfrentan a un proceso democrático en noviembre de este año. Por este motivo, el congreso estadounidense tiene muy poco tiempo para ratificar y aprobar cualquier ley, incluido el tratado de libre comercio, ya que después del verano el país del norte entrará en una especie de parálisis legislativa en la que ninguna propuesta de ley podrá concretarse hasta no haber pasado el proceso electoral de noviembre.

El panorama no luce nada alentador para México, y muestra de estos son las fuertes variaciones que el peso mexicano ha tenido en los últimos días. Solo después de la noticia de que Estados Unidos impondría los aranceles al acero y el aluminio mexicano el peso mostro una caída significativa lo cual muestra que los mercados no han internalizado del todo la posibilidad de que el tratado de libre comercio se venga abajo eventualmente.

Lo único que es seguro en este momento es que México no es la prioridad de los Estados Unidos en su política exterior. Donald Trump pasa la mayoría de su tiempo hablando de Corea del Norte, Irán y China y lo que suceda con su relación con México y Canadá lo tiene francamente sin cuidado. Quizás sea tiempo de mostrar al país vecino que no pueden dar por sentada la relación con México, quizás sea tiempo de repensar la relación bilateral que sostenemos con los Estados Unidos.

Román Acosta Rodríguez