Juegos en economía política


Robots y el Salario Mínimo

01 de diciembre de 2017

Román Acosta Rodríguez

 

 

Una buena parte del estudio de la economía se dedica a pensar en la manera en que las empresas producen sus productos. Las empresas, se supone, compran insumos en el mercado y luego los transforman en un producto o servicio que con suerte podrán vender por encima del costo al cual adquirieron dichos insumos. Esta diferencia entre el precio y el costo de los insumos, así como la diferencia entre el valor del producto para el cliente y el precio, es el excedente económico que se genera en cada transacción.

Para que las empresas puedan obtener la mayor cantidad de excedente o ganancias económicas posibles necesitan encontrar la manera menos costosa de producir sus bienes. Pensemos en una compañía que se dedica a la construcción. Esta compañía fue contratada para cavar un hoyo para lo que se convertirá en una alberca olímpica. Ahora la compañía tiene que decidir si contratar a un montón de personas y darles palas para cavar el hoyo o si debe rentar maquinaria de excavación. La combinación óptima de humanos y máquinas es una de las decisiones que las empresas se enfrentan día con día, y dependen de dos factores principalmente.

En primer lugar, depende del costo relativo de contratar humanos y máquinas. Es decir, depende de qué tan altos sean los salarios en relación con la renta de las máquinas. En segundo lugar, la decisión de las empresas depende de la productividad relativa de los humanos con respecto a la de las máquinas. Hasta aquí nada nuevo, el humano y la máquina se complementan en la producción de bienes y servicios como ha sucedido desde hace siglos.

Los problemas en esta longeva relación comienzan después de que un cambio tecnológico sacude drásticamente el status quo. Desde el ludismo a principios del siglo XIX al menos, el humano ha tenido dificultades para adaptarse a cambios bruscos en la tecnología de producción. Actualmente, estamos viviendo el comienzo de un nuevo cambio drástico en el paradigma económico con la robotización de la economía.

La automatización de los procesos manufactureros ya comienza a hacerse presente en las naciones más industrializadas. De acuerdo con las estimaciones más recientes de Acemoglu y Restrep, un robot más por cada mil trabajadores en Estados Unidos reduce la razón de empleo sobre población entre 0.18 y 0.34 puntos porcentuales y los salarios entre 0.25 y 0.5 puntos porcentuales. Las razones por las cuales esta sustitución de la mano de obra por robots se esté dando hasta ahora no es obvia, pero existen sospechosos.

Una causa razonable por lo que esto está sucediendo, si usted cree en la teoría económica, es que el costo de los robots está cayendo respecto al de la mano de obra y que los robots se están volviendo más productivos. Gracias a la creciente sofisticación de la planta de producción en Asia del Este, la producción de electrónicos cada vez más sofisticados está siendo posible a precios más bajos. Cuando esto se conjuga con la presión política por tener salarios mínimos más altos o mejores prestaciones para los sindicatos, el resultado es una situación en la que la robotización ya no sólo es atractiva sino necesaria para poder seguir competiendo en el mercado.

Debido a que el costo de la mano de obra en México es bajo relativo a los sueldos con los países más industrializados, es poco probable que veamos una aceleración profunda de la robotización de la economía mexicana en el corto plazo. Sin embargo, es importante que estemos al tanto de los descubrimientos más recientes en este respecto ya que la robotización de las economías como la canadiense o la estadounidense es uno de los argumentos más fuertes que como mexicanos tenemos en contra de las políticas proteccionistas de estos países. En otras palabras, es importante recalcarles a estos países que si su mercado laboral se encuentra débil no es por el déficit comercial manufacturero que tienen con México, si no por la creciente robotización de sus economías. En su más reciente visita a México el principal vocero de Unifor, Justin Trudeau, se quejó arduamente de que los bajos salarios mexicanos no le permitían al trabajador canadiense competir en la región. Tal vez sea tiempo de que este tipo de figuras volteen a ver lo que está pasando en casa en lugar de estar culpando a México por sus desgracias.

 

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