Un abogado a la Fed

 

 

3 de noviembre de 2017

Román Acosta Rodríguez

 

 

El presidente de los Estados Unidos se ha caracterizado por no seguir la tradición política de su país, y al parecer la nominación del próximo presidente de la Reserva Federal no será la excepción.

Es una regla no escrita que el presidente entrante de los Estados Unidos ratifique al actual presidente de la Reserva Federal. Esta decisión no es solamente una tradición política si no una manera de reafirmar la autonomía del banco central al comunicarle a los mercados que el sistema de la Reserva Federal no será contaminado por la coyuntura política del país. Esto había ocurrido así por los últimos 40 años, hasta que llegó Trump.

El nominado de Trump será Jerome Powell, un abogado que ya servía en la junta de gobierno del banco central. Es la primera vez desde 1979 que una persona sin estudios en economía ocupe este cargo. Cabe aclarar que, aunque parezca contraintuitivo, no es necesario ser economista para presidir un banco central, y esto no implica que Powell sea un mal candidato, al contrario, los analistas coinciden en que le dará continuidad a las políticas de Janet Yellen: continuar subiendo la tasa de interés y seguir deshaciéndose de todos los activos que la Reserva Federal adquirió durante la reciente crisis financiera mediante su famoso programa de quantitative easing.

Jerome Powell podría, sin embargo, diferir significativamente de Yellen en un aspecto importante. De acuerdo con lo reportado por el Wall Street Journal, Powell se ha pronunciado a favor de relajar la regulación financiera creada como respuesta a la crisis financiera de 2008. Entre otras cosas, esto significaría hacer más laxas las metas en las pruebas bancarias de estrés financiero así como permitir a la banca comercial realizar ciertas inversiones consideradas riesgosas con su propio capital.

Este perfil es altamente atractivo para Trump, quien se ha mostrado ansioso por echar para atrás cualquier cosa que haya tocado Obama. Aunque es difícil de estimar el impacto que la relajación de esta regulación pueda tener en la economía estadounidense, es importante notar que esto puede contribuir a la formación de una nueva crisis financiera.

A estas alturas usted se preguntará ¿cómo es esto relevante para México? En un principio, las expectativas sobre el incremento en la tasa de interés se mantienen: se sigue esperando un ligero incremento hacia el final de año. Esto se traduce en una expectativa de tipo de cambio e inflación sin cambios. Lo cual significa que los principales factores de riesgo para la economía mexicana continuarán siendo el TLCAN y la incertidumbre política, así como la falta de claridad sobre el sucesor de Agustín Carstens en el Banco de México.

Si la tendencia que ha mostrado el Poder Legislativo para ratificar funcionarios públicos continúa, es posible que el Banco de México se quede sin Gobernador por un periodo. En este caso, el subgobernador con mayor antigüedad asumiría el interinato: el licenciado en Derecho Roberto del Cueto. Así, tanto México como Estados Unidos podrían tener abogados dirigiendo sus respectivos bancos centrales. Una interesante coincidencia que seguramente no agradará del todo a más de un economista.