El Milagro Mexicano

02 de febrero de 2018

Román Acosta Rodríguez

Durante décadas, el petróleo representó el motor de la economía mexicana y la fuente de ingresos más importante del gobierno federal, esto dejó de ser más o menos cierto a partir de 2008 cuando el precio petróleo se colapsó, pasando de un precio superior a los 100 dólares a uno de casi 50 dólares por barril, ello significó que por primera vez en mucho tiempo la aportación del sector de extracción de petróleo y gas en el país se contrajera, haciendo que su aportación al Producto Interno Bruto (PIB) fuera negativa.

A pesar de la caída en el precio del petróleo y del comienzo de la caída en la producción, la contracción del sector fue relativamente moderada, de uno o dos por ciento anual entre 2009 y 2014. Esto se debió a que el precio del petróleo se recuperó rápidamente: después de haber alcanzado su punto más bajo en enero de 2009, para mayo del mismo año el precio del petróleo ya estaba por encima de los 80 dólares por barril.

Asimismo, la producción petróleo se mantenía estable y por encima de los 2.5 millones de barriles diarios (mdb). Estos dos factores, plenamente fortuitos, evitaron que México entrara en un periodo recesivo más fuerte, y para finales del sexenio de Calderón la economía mexicana se sentía fuerte y pujante.

El escenario fue totalmente distinto en 2014. En esta ocasión el precio del petróleo cayó casi hasta los 30 dólares después de haber estado por encima de los 100. También, la producción de petróleo comenzó una fuerte contracción pasando de 2.522 mdb en 2013 a 1.948 mdb en 2017, es decir una reducción de casi 23% sólo en la producción de crudo. En otras palabras, el precio no se recuperó (ni se ha recuperado) con la misma velocidad, ni la producción se mantuvo estable. Esto provocó que del primer trimestre de 2016 al primer trimestre de 2017 el sector de extracción de petróleo y gas en el país se contrajera en 11%.

Si a esto le sumamos el hecho de que los ingresos petroleros representaban alrededor de 20% del presupuesto federal a principios del sexenio de Peña Nieto, la pregunta es: ¿cómo no estamos hundidos en una crisis monumental? ¿Cómo es posible que la economía haya crecido entre 2% y 3% por los últimos 3 años cuando el sector petrolero va en picada? Esto bien podría ser llamado el nuevo milagro mexicano pero la explicación, en mi opinión, es más sencilla.

La economía mexicana se ha diversificado mucho más allá de la exportación de petróleo en gran parte debido a la apertura comercial del país en los últimos 20 años. En 2016, las exportaciones de petróleo representaron la mitad del valor de las exportaciones de automóviles y menos del valor de las exportaciones de computadoras.

Por otro lado, a partir de la reforma fiscal que se llevó acabo a principios de este sexenio, el gobierno federal ha logrado incrementar los ingresos tributarios no petroleros, lo cual lo ha llevado a estar cada vez menos expuesto a las variaciones en el mercado del petróleo.

La importancia del sector petrolero en la economía y en el presupuesto ha ido disminuyendo con el tiempo, dejándole un valor más sentimental que financiero al discurso de la defensa del petróleo. Sin embargo, el mito del petróleo sigue siendo altamente rentable políticamente y seguramente escucharemos sobre el mismo una vez comenzadas las campañas.

El crecimiento de la economía mexicana parece casi milagroso cuando se pone en el contexto de la debacle petrolera del país, pero existen razones para sentirse optimista al respecto. Esta semana se llevó a cabo la cuarta licitación de la Ronda 2 donde se adjudicaron contratos para la exploración y extracción de petróleo en aguas profundas. Esto podría representar una inversión de casi 100 mil millones de dólares, alrededor de 10% del PIB, a lo largo de los próximos años.

Para garantizar esta inversión, y para revitalizar el sector petrolero del país, será necesario asegurarles a los inversionistas que México es un destino seguro para su capital, otra razón más por la que hay que estar muy al pendiente de la plataforma en materia energética de los candidatos a la Presidencia.

Los datos sobre PIB y extracción de petróleo y gas son del Banco de Información Estadística del INEGI mientras que los datos sobre producción de petróleo son del Anuario Estadístico de PEMEX. Los precios del petróleo son del West Texas reportados por macrotrends.net. Los datos sobre exportaciones son de atlas.media.mit.edu.