transmisión sexual

Médicos hablaron de la importancia de detectar el linfogranuloma venéreo (LGV), una patología que de no ser tratada a tiempo conduce a la elefantiasis.

En Argentina expertos en la salud se mantienen en alerta debido al aumento de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) ya conocidas, como el VIH, sífilis y la gonorrea, cuyas cifras crecieron de manera exponencial en los últimos años.

Ante ello Autoridades de la Secretaría de Salud de la Nación confirmó 33 casos de linfogranuloma venéreo (LGV), una patología que no se había registrado antes.

Se trata de una infección de transmisión sexual ulcerativa causada por los serotipos invasivos de Chlamydia trachomatis L1, L2, y L3 transmitida por contacto sexual genital, anal u oral sin protección.

Los casos registrados fueron reportados por el Laboratorio de Clamidias de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (28 casos) y el Centro Nacional de Referencia en Enfermedades de Transmisión Sexual del INEI-ANLIS (cinco casos).

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En su mayoría fueron pacientes de sexo masculino, de entre 21 y 57 años, y la totalidad de ellos refirió haber mantenido relaciones sexuales con hombres, además, de que el 90% tenía diagnóstico de VIH.

Este padecimiento se caracteriza por la aparición de una úlcera genital, no dolorosa y autolimitada que, en la mayoría de los casos, pasa inadvertida por el paciente, seguido de una linfadenopatía inguinal dolorosa, generalmente unilateral.

En las mujeres, la sintomatología es generalmente difusa por afectar ganglios ilíacos profundos o perirrectales, generando dolor abdominal bajo.

Sin tratamiento, la infección puede evolucionar a un estado denominado síndrome anogenitorrectal, que en última instancia conducen a la elefantiasis, por ello, los médicos resaltaron la importancia del diagnóstico a tiempo y el tratamiento precoz.

Por: QS Redacción.

Con información de: INFOBAE.