El actor mexiquense, egresado de la UAEMéx, refirió que el sector más castigado es el arte, frente a la crisis económica, política y social del país.

José Cotero es un mexiquense egresado de la licenciatura en Artes Teatrales de la UAEMéx, en 2005. Actualmente produce y dirige sus propias obras, además es docente en la Facultad de Humanidades. En su trayectoria ha dejado la pasión en los escenarios, reafirmando su amor por el teatro.

Pregunta. ¿De dónde surgió tu amor por el teatro?

Nos vamos a muchos años atrás. Iba en el preescolar y un Día del Niño nos llevaron al centro del pueblo, soy de Villa Guerrero, a ver una función de títeres. Donde antes había un cine lo usaron ese día como teatro; recuerdo que entramos al lugar, de repente se apagaron las luces y cuando miré el escenario había seres mágicos que nos estaban contando una historia mágica, para mí fue eso: magia. Esa experiencia me marcó para toda la vida.

Pregunta. ¿Cómo fue tu desarrollo en el campo de las artes teatrales?

Estando en la primaria busqué hacer teatro en la secundaria. En la prepa estuve en el taller de teatro, desde secundaria ya sabía qué quería estudiar. Estudié teatro, afortunadamente vivo del teatro, doy clases de teatro. Es un estilo de vida, respiras, comes, observas, analizas y discutes de teatro.

Pregunta. ¿Cuál ha sido la mejor experiencia que has vivido a lo largo de tu carrera?

Fue el estreno de mi primer montaje académico, ya enfocado en lo profesional. Fue en el año 2003, el 06 de junio, estrenaron Arena México, Los signos del zodiaco, un montaje dirigido por el Mtro. Raúl Zermeño, cuando me tocó entrar a escena sentí una adrenalina y una emoción que nunca había experimentado, ese placer de estar en escena me duró toda la función, y cuando termino lo único que le pude decir al director fue “Gracias, por haber tenido la oportunidad de vivir esta experiencia”.

Pregunta. ¿En algún momento pensaste en rendirte?

He tenido varios puntos de flaqueza, el artista siempre está rectificando su amor y su pasión por el arte, todo el tiempo estamos en el campo de batalla, la batalla nuca termina, siempre estamos luchando contra corriente. La primera vez que me enfrenté a esas dudas de saber si esto era lo mío, si quería vivir de esto, fue en la escuela, creo estaba en tercer semestre, tuve una crisis en donde me pregunte si realmente esto era lo mío, si en verdad servía para el teatro, si yo iba a aportar algo nuevo al teatro, me pase varias semanas discutiendo conmigo miso sobe la situación y afortunadamente eso se tranquilizó.

Pregunta. ¿Cómo fue enfrentarte al mundo al egresar de la escuela?

Me enfrente a un contexto bastante árido por la falta de oportunidades, si México atraviesa una crisis económica, política, social, entre otras cosas, el sector más castigado siempre es el arte, porque para la gente, los políticos, el gobierno, el arte es algo prescindible, si está o no esta no pasa absolutamente nada. Fue complicado abrirme paso, yo me dedique a la dirección escénica para generar mi propio trabajo, y fue muy gratificante ver que al generar mi propio trabajo también se lo generaba a otras personas.

Pregunta. ¿Qué es lo que constantemente te confirma que estas en el camino correcto?

Dedicarme al teatro me hace muy feliz, es una felicidad que no encuentro en otro lado, eso es lo que me hace consciente y me vuele más firme en mi decisión, me puede costar tres, cuatro veces más tener un peso en la bolsa, pero soy mucho más feliz.

Pregunta. ¿Cuál ha sido el tema más recurrente en tu discurso teatral?

Uno de ellos, del que me gusta mucho hablar, exponer y decir, es el abandono y la soledad, el abandono desde distintas perspectivas, por ejemplo, en “El cielo” que es una obra de Delfina Careaga, hablamos de dos personajes que han sido abandonados, en “Gordita my love”, hablamos de una señora que después de treinta años de sentirse sola tiene 140 kilos de más, la soledad se ve reflejada en la obesidad.  Y por otra parte siempre me ha gustado escarbar sobre las filias sexuales, un tema recurrente en mis obras, la última vez que dialogue con esa temática fue con un texto de Jean Genet, titulado “El balcón”. Me gusta hablar del lado oscuro, del lado destructivo del ser humano, siempre hago hincapié en mis montajes de la parte perversa, deformada, la parte que a simple vista no se ve, pero sabemos que todos tenemos. Me gusta incomodar a la gente, me gusta confrontarla con sus propios monstruos.

Pregunta. ¿Qué significa para ti la docencia, como la has vivido?

Así como siempre quise ser actor, siempre quise ser maestro, recuerdo que a muy temprana edad jugaba a ser maestro, la docencia siempre ha sido para mí un gusto, un placer muy grande, me gusta mucho estar en el aula, generar conocimiento a los otros. Significa un continuo proceso de investigación, de lectura, de seguir preparándome.

Pregunta. ¿Cuál ha sido la mejor experiencia que has tenido como docente?

Tiene muchas más satisfacciones por las experiencias que tu puedas generar en los alumnos, ver sus procesos de aprendizaje, análisis, el domingo 16 de febrero, por ejemplo, se celebró una ceremonia del festival del teatro universitario de la UNAM, en donde dos actores, se llevaron el premio al mejor actor y mejor actriz, entonces yo los felicité por redes sociales y obtuve como respuesta un comentario en donde me decían: felicidades a usted también maestro, porque este logro es consecuencia de todos los maestros que nos formaron. Y yo soy parte de ellos, de esos maestros que han formado a estos profesionales en el aula.

Pregunta. Entre los proyectos que has desarrollado, ¿Hay algún proyecto dirigido específicamente a los niños?

“Los sueños de Paco”, un texto de Carlos Corona, es la única obra infantil que he dirigido hasta el momento, habla de cómo vive un niño de nueve años el divorcio de sus padres, una obra muy bien recibida, los niños la disfrutan mucho; actualmente tengo en mente dirigir un proyecto infantil para atacar una problemática social determinada y para generar público, un proyecto del cual no hablare ahora, pero tiene como finalidad generar público desde temprana edad.

Pregunta. ¿Cuál es el mejor consejo que le puedes dar a quienes quieren dedicarse a las artes?

Que se atrevan, y defiendan su convicción, su decisión, pero que también la tomen con responsabilidad, no se trata de hacer por hacer, hay responsabilidades que tenemos que asumir con la sociedad, los problemas del otro, estar informado y así el quehacer artístico tenga un sustento discursivo y no se vuelva solo un ejercicio de banalidad.

Ximena Torres.