“Las naves del desierto” para el transporte de pasajeros, víveres y agua en India han cambiado de trabajo

“No hace tanto tiempo, las jerarquía del pueblo  en nuestras comunidades se determinaba en función del tamaño de la manada de cada familia. Ahora ya no”, lamenta Lakshman Raika mientras fuma y bebe té en las afueras de Rani, un pueblo aislado de Rajastán, en el oeste de la India.

A los dromedarios “en estos tiempos se les trata como a ancianos, nadie se interesa por ellos”, lamenta este guardián con turbante rojo que en un año tuvo que reducir a la mitad su manada para limitar el costo de mantenimiento. El precio por cabeza se hundió y tuvo que dárselos a conocidos por una suma módica.

En unos pocos años, el número de estos animales de una sola joroba se redujo un 30% en India, según el Centro nacional de investigación sobre el dromedario. “Es preocupante”, confirma N.V Patil, director de este centro de Bikaner, en Rajastán, a 500 km al suroeste de la capital, Nueva Delhi.

Más espesa, más salada

Afortunadamente para los propietarios de dromedarios, ha surgido un nuevo mercado. Los consumidores de las ciudades de este gigante asiático se interesan por los bombones, jabones y cremas fabricados con leche de camélido.

La compañía de Hitesh Rathi, fundada hace tres años, es una de las primeras dedicadas a este sector y compra unos 7 mil litros de leche de dromedario por mes.

“Este mercado y la demanda de leche de dromedario y productos asociados crecen indudablemente. Es un desafío dar a conocer la existencia de estos productos destacando sus ventajas”, afirma el empresario.

Vender leche de dromedario puede ser complicado en un país donde se venera a la vaca y se atribuye a la leche de los bovinos virtudes espirituales además de alimentarias.

Además, el paladar necesita un tiempo para acostumbrarse a la leche de dromedario, más espesa y salada.

La bebida tiene fama de ser muy nutritiva. Según los investigadores, su nivel alto de insulina y de proteínas conviene a los diabéticos.

En los supermercados

El mercado parece responder.

Amul, una de las principales empresas lecheras de India, comercializa desde enero leche de dromedario en botella en supermercados urbanos del estado de Gujarat (oeste). La cooperativa proponía una variedad de chocolate elaborado con esta leche.

Resulta complejo garantizar el control de la calidad y la regularidad del suministro en un mercado emergente que alía a tribus seminómadas con compañías jóvenes.

R.K. Sawal, del Centro de investigación sobre los dromedarios, asegura que este comercio podría permitir en el futuro estabilizar el número de dromedarios.

“Estas comunidades tradicionales tendrán un aliciente económico para conservar sus manadas a medida que la demanda de leche y de otros productos del dromedario aumente y que el sector madure”, explica.

Leche, queso, helados

En la conocida feria de Pushkar, donde se venden decenas de miles de animales, las transacciones están alicaídas.

Las autoridades esperan resolverlo poniendo en contacto a los propietarios de dromedarios con empresarios interesados en materias primas para sus tiendas especializadas en productos derivados de los camélidos: leche, bombones, quesos, helados…

Rakesh Raika, hijo de Lakshman, constituye la novena generación de guardianes de manadas de su clan. Ahora ordeña y vende leche de dromedario.

Por: Ann James

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