This handout photo taken and released on August 13, 2018 by the Turkish Presidential Press Service shows Turkish President Recep Tayyip Erdogan addressing a luncheon for participants of the 10th Ambassadors' Conference at the Presidential Complex in Ankara. Erdogan on August 13 accused the United States of seeking to stab Turkey
AFP PHOTO / TURKISH PRESIDENTIAL PRESS SERVICE / KAYHAN OZER / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / TURKISH PRESIDENTIAL PRESS SERVICE / KAYHAN OZER" - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS

Esto podría tener consecuencias geopolíticas

La crisis en las relaciones entre Turquía y Estados Unidos, que ha colocado la economía de Ankara bajo fuerte tensión, también amenaza los lazos militares entre ambos países que integran la OTAN, algo que podría traer consecuencias geopolíticas.

Ofuscado por la detención del pastor estadounidense Andrew Brunson en Turquía, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la semana pasada la imposición de nuevos aranceles al acero y aluminio turcos, causando una devaluación de la moneda local.

El viernes, el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan, escribió en el diario The New York Times que a menos que Washington “dé marcha atrás en esta tendencia de unilateralismo y falta de respeto”, Turquía “comenzará a buscar nuevos amigos y aliados”.

La advertencia se produjo luego de que Erdogan sostuviera una conversación telefónica con el presidente ruso Vladimir Putin para discutir asuntos económicos y comerciales, así como sobre la crisis en Siria.

Los lazos militares entre Turquía y Estados Unidos ya se ven afectados debido al apoyo de Washington a los combatientes kurdos de Siria (YPG), a los que Ankara considera una rama del “terrorista” Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Y la tensión aumentó luego de que Turquía llegara a un entendimiento para la compra del sistema avanzado de defensa aérea S-400 ruso, pese a ser un aliado de la OTAN.

Este movimiento desafiaría las sanciones que Estados Unidos impuso a Moscú, y la relación cada vez más cómoda de Turquía con Putin ha encendido alarmas tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea.

Trump firmó el lunes una prohibición para entregar aviones caza F-35 a Turquía si Ankara sigue adelante con la compra del S-400.

El almirante retirado James Stavridis, un antiguo comandante supremo de la OTAN, urgió a Washington y a Ankara a hacer todo lo que puedan para mejorar sus relaciones.

“Perder a Turquía sería un error geopolítico de proporciones épicas”, dijo Stavridis este lunes a MSNBC, aunque estimó que Ankara “tiene que dar el primer paso en este momento”.

John Bolton, asesor nacional de seguridad de Trump, se reunió el lunes con el embajador de Ankara en Washington, Serdar Kilic, para discutir “la continuidad de la detención del pastor Andrew Brunson y el estado de las relaciones” entre ambos países, informó la Casa Blanca.

El diálogo de Turquía con Rusia ha llevado a cuestionar la confiabilidad de Ankara como miembro de la OTAN, e incluso a plantear si debería permanecer en la alianza.

Pero Joshua Landis, director del Centro de Estudios de Medio Oriente, explicó a la AFP que una salida de Turquía de la OTAN sería desastrosa.

“No hay un lado bueno en una expulsión de Turquía, solo forzaría a Turquía a lanzarse a los brazos de Rusia”, dijo.

Base aérea clave

Los expertos centran su atención en Incirlik, una base aérea turca, a apenas 110 km de la frontera con Siria.

La base ha sido durante décadas frecuente ficha en los altos y bajos de las relaciones entre Washington y Ankara.

La ubicación de Incirlik con respecto a Medio Oriente es un activo estratégico de gran valor para la OTAN y Estados Unidos, que hasta hace poco partía desde allí para sus ataques contra el grupo Estado Islámico en Siria e Irak.

Además, se cree que la base alberga unas 50 bombas nucleares estadounidenses.

Turquía también se beneficia, ya que los militares estadounidense le proporcionan inteligencia y drones de reconocimiento en la zona fronteriza que ayudan a Ankara a vigilar al ilegal PKK.

El año pasado, Muharrem Ince, el principal candidato opositor en las elecciones presidenciales turcas, amenazó con cerrar Incirlik si Estados Unidos no extraditaba a Fethullah Gulen, un exiliado predicador musulmán a quien Ankara acusa del fallido golpe de Estado de 2016.

Ince perdió las elecciones frente a Erdogan por amplio margen, pero Incirlik sigue siendo un tema clave.

Tras la intentona golpista, el comandante turco de la base fue arrestado por sospecha de complicidad en la conspiración. Y según el diario turco Cumhuriyet, abogados pro-Erdogan interpusieron una demanda para reclamar el arresto de las tropas estadounidenses en Incirlik por el mismo motivo.

Ambas partes tienen mucho que perder si las relaciones militares se desbarrancan pero, según los expertos, Turquía saldría peor parado.

Por ejemplo, la crisis diplomática pondría en peligro un acuerdo que Turquía tiene con Pakistán para venderle helicópteros artillados por 1.500 millones de dólares, pues se fabrican con componentes estadounidenses que requieren licencia.

“Turquía sufriría más (una ruptura) porque es más débil y Estados Unidos es un gran elefante”, argumentó Landis. En situaciones como esta, “los países más pequeños resultan más dañados”.

Copyright AFP 2018