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Por: Lorena Estefan


Libro de cantos es tu corazón.

Has venido a hacer oir tu canto,

tañendo estás tu atabal.

Eres cantor:

entre flores de primavera

deleitas a las personas

 

Nezahualcóyotl

 

El INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), CONACULTA (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes).  y la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco, presentaron un expediente muy bien sustentado para inscribir al mariachi en la lista del patrimonio mundial, la respuesta no se hizo esperar,  el mariachi,  expresión musical de México que goza de gran vitalidad dentro y fuera de sus fronteras, fue declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en noviembre de 2011, durante la sexta reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial, en Bali, Indonesia, donde recibió el voto unánime de los 24 países participantes.

En el boletín oficial de prensa se lee: “…contribuirá a que los gobiernos federal, estatales y municipales, así como las comunidades practicantes, coordinen esfuerzos para afianzar y reproducir esta expresión que conjuga sabiduría popular, ejecución de instrumentos, tradición laudera, e improvisación de patrones rítmicos y melódicos, entre otros elementos”.

“El comité de la UNESCO decidió reconocer al mariachi dado que —entre otros aspectos— ha sido transmitido de generación en generación, recreado constantemente durante eventos festivos, religiosos y sociales, reforzando el sentido de identidad y continuidad de sus comunidades”.
El lugar a nivel internacional que ha ganado el mariachi en el ámbito cultural quizá esté simbolizado en el hecho que nos comenta Jesús Jáuregui: “…en la inauguración de los XXIX Juegos Olímpicos en Pekín 2008, durante el desfile de los atletas se escuchó la música más representativa de los cuatro continentes,…escogiendo como característico de Europa a un conjunto de gaitas, de África un grupo de tambores, de Asia la música tradicional China y de América los mariachis”.

Uno de los lugares que se ha convertido en un verdadero bastión de esta tradicional expresión musical es Calimaya. A 15 kilómetros al sur de la ciudad de Toluca, encontramos el pueblo de Calimaya. Su población autóctona, fue desde sus orígenes principalmente otomí matlatzinca, y mazahua; más tarde en el siglo XV llegaron nahuas y en el siglo XVI españoles, estas migraciones se reflejan en la diversidad lingüística que ha coexistido durante muchos años, así como en los sistemas de cultivo y de almacenamiento de sus productos agrícolas, y en sus  construcciones arquitectónicas, en sus fiestas y tradiciones.

mariachicalimaya_texto_001_imgSu vasta producción agrícola y el trabajo de albañilería y construcción de casas, se deben, en gran medida a las bondades de su suelo, ideal para la producción del campo; se cultiva maíz, papa, alfalfa y avena, la actividad agraria es importante a nivel nacional. Calimaya cuenta también con minas de arena cuya explotación es y ha sido desde la época prehispánica parte fundamental de la actividad económica de la región. Su toponimia está formada por un ideograma representado por dos signos calli (casa) en línea horizontal, don Manuel Orozco y Berra lo interpretó como: “en donde las casas están alineadas”. El  significado derivado de su acepción nahuatl comúnmente usado es  “lugar donde se construyen casas” o “en donde hay albañiles”.

Durante la época colonial estas tierras pertenecieron a los condes de Calimaya quienes residían en la ciudad de México. La Antigua Casa de los Condes de Santiago de Calimaya, es hoy en día,  sede del Museo de la Ciudad de México, ubicada en la esquina de Pino Suárez y República del Salvador, dicha casona fue hecha con las cuantiosas ganancias provenientes de la encomienda y de las haciendas de las laderas del sureste del Nevado de Toluca.

Tanto por su copiosa producción agrícola y manufacturera -ya en el siglo XV tributaban a los mexicas-, como por su ubicación, la actividad comercial siempre ha sido importante. Habían muchos arrieros quienes debido a la naturaleza de su trabajo colaboraban de manera importante en el dinamismo de la vida cotidiana, de ellos nos ha quedado un hermoso legado: la Danza de los  Arrieros de Calimaya, que dicho sea de paso,  aparece en el inventario del patrimonio cultural inmaterial del CONACULTA.

Aquí arraigó hondamente la conquista espiritual que en el siglo XVI llevaron a cabo los frailes franciscanos. En Calimaya se vive y se percibe al máximo el mestizaje y el sincretismo cultural que entre otras cosas dio como resultado una fuerte tradición festiva y devocional, la gente le dedica tiempo y esmero al cuidado de las imágenes religiosas, realizan celosamente las diligencias necesarias para los festejos, procesiones, visitas a iglesias cercanas y santuarios. Cada barrio tiene su santo patrón, las fiestas patronales incluyen danzas, indumentaria vernácula, música y parlamentos en lengua indígena. En Semana Santa se adornan carros alegóricos y se realiza la Procesión del Silencio.

La fiesta mayor es la de San Pedro y San Pablo el 29 de julio, nunca faltan los castillos de juegos pirotécnicos y los cohetes, también se realizan danzas que evocan tradiciones prehispánicas y coloniales como la de “Moros y cristianos”, la de “Los arrieros”, la de “Los tejamanileros”€y la de “Los cañeros”.

A lo largo de los años se han ido sumando ferias y festejos, es el caso del que se realiza el 22 de noviembre, día de santa Cecilia, patrona de los músicos. Para escuchar un buen mariachi es preciso ir a Calimaya, al igual que en la Plaza Garibaldi de la ciudad de México, Calimaya se llena de música. Alrededor de las once de la mañana todos los grupos de mariachi salen de sus casas hacia la iglesia principal, la de San Pedro y San Pablo, en el antiguo convento franciscano, van por las calles cantando y tocando sones, polkas, huapangos, corridos, jarabes, baladas y canciones rancheras. Al llegar al atrio cantan todos juntos Las Mañanitas, después se oficia la misa y luego hay comida en las casas de cada grupo de mariachi.

 Desde el año 2000 se lleva a cabo la Feria del Mariachi durante la primera semana de marzo.

Aunque hay polémica acerca del origen del mariachi, el historiador Hermes Rafael sostiene la tesis de un hilo conductor que va desde los otomíes que migraron al occidente de México y que junto con los nahuas, los coras y los purépechas y más tarde con los españoles, dieron como resultado la formación de grupos musicales que se fueron conformando hasta devenir en el mariachi propiamente dicho, para él la palabra es de origen cora y significa “lo que suena de corrido”. Otros historiadores hablan de que la palabra mariachi proviene del francés marriage, cuentan que en el siglo XIX, en tiempos de la intervención francesa,  unos soldados asistieron a una boda en un pueblo de Jalisco y sorprendidos ante tal jolgorio preguntaron qué era esta fiesta a lo que el interlocutor respondió es un matrimonio y ellos tradujeron como c´est un marriage, dado el papel preponderante de la música y el baile quedó la idea de mariachi. Más allá de sus orígenes, es un hecho que esta manifestación tan representativa de lo nuestro que incorpora el canto, la danza y la música es producto del mestizaje, dando así cabida a moros y cristianos, indigenistas e hispanistas, a mestizos.  En fin que, nos atrapa a todos por ser auténtica música popular mexicana. Convirtiéndose de manera prácticamente natural en “símbolo musical de México”. Sin duda alguna el mariachi es una de las expresiones culturales que más ha trascendido en el imaginario popular del mexicano lo mismo en el medio rural que en el urbano.
Los instrumentos musicales característicos del mariachi son el violín, la guitarra, el guitarrón, el arpa, la vihuela y la trompeta. La indumentaria que viste el mariachi es la del “charro cantor”, imagen típica del cine mexicano representado principalmente por Jorge Negrete, Pedro Infante y Javier Solís. (Jesús Jáuregui).

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A finales de la década de 1960 el entusiasta presbítero Ezequiel Mondragón “el padre Cheque”, en su afán por promover la participación artística musical en las fiestas y tertulias de Calimaya, buscó a los músicos Miguel Mondragón y Enrique Quiñones. Años después, en 1972, les instruyó para que reunieran amigos e interesados para formar el primer grupo de mariachis que se llamó mariachi San Juan; empezaron invitando a integrantes de mariachis de Tenancingo para que les enseñaran a tocar los instrumentos, más adelante el padre Cheque consiguió que vinieran como maestros músicos del Mariachi Sinaloa, hoy Mariachi Toluca, que había traído la Cervecería Modelo. Iniciaba así una fuerte tradición en Calimaya que ha proliferado entre hombres y mujeres,  hasta contar en la actualidad con más de 40 grupos de mariachis entre los que se cuentan el Xinantécatl, Los Gavilanes, San Diego, Estampa, Mexicanísimo, Los Alazanes, La Flor de México y el  Villa Real.

mariachicalimaya_texto_003_imgEn 1975 Miguel Mondragón sale del Mariachi San Juan y forma el Mariachi Los Ángeles de Calimaya, actualmente el señor Irineo Ríos Arcos es su director general, bajo la dirección musical de su hijo Salvador Ríos Escamilla.

Rodolfo Flores de León, violinista integrante de Los Ángeles de Calimaya es sastre y confeccionó los primeros trajes, al día de hoy hay dos talleres de la familia del “Momo” Arriaga (Rómulo Arriaga Bizarro) que hacen trajes por encargo. Los sombreros y botonaduras los compran principalmente en Garibaldi, en una tienda para charros y mariachis en el Callejón de Montero por el tradicional mercado de San Camilito.

Las guitarras las compran en San Antonio la Isla con los lauderos Cano que también hacen instrumentos de cuerdas para la OSEM (orquesta sinfónica del estado de México).

Los Ángeles de Calimaya grabaron su primer disco en 1978, han representado al estado de México en el Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería que desde hace más de 20 años se lleva a cabo en Guadalajara, Tequila, Cocula y Tlaquepaque, en el estado de  Jalisco, donde en más de una ocasión han ganado primer lugar en el concurso de música tradicional, organizado por la Secretaría de Cultura de Jalisco. Han hecho ensambles en conciertos con la OSEM tanto en Toluca como en Calimaya.

Han representado a México en festivales internacionales en el extranjero junto con el Ballet Nacional Folclórico de México que dirige Silvia Lozano.

Actualmente los jóvenes interesados estudian en Toluca en el conservatorio de música o en la Escuela de Música Sacra del seminario conciliar diocesano. También han tomado clases con el maestro Félix Parra Aguilera, primer violín de la OSEM. Además, en la Casa de Cultura de Calimaya se cuenta con la escuela de música para mariachi, reconocida a nivel regional, pues llegan estudiantes de otros municipios atraídos por el prestigio que ha ganado, pues la envergadura de los maestros que han compartido sus conocimientos no es para menos.  Ahí han impartido clases Carlos Girón y Rodolfo Flores Jr. del Mariachi 2000, Guadalupe Alfaro del Mariachi México y Juan Manuel Biurquiz del Mariachi Vargas de Tecalitlán.

Si vas a la Feria del Mariachi en Calimaya, seguramente tendrás oportunidad de escuchar  el Corrido compuesto por Rodolfo Flores, que a continuación transcribo para concluir este capítulo, ya que su letra, de alguna manera, abreva el ser y sentir popular calimayense:

Calimaya, pueblito querido

rincón provinciano que tanto amo yo

con el alma muy emocionada

yo quiero cantarte con toda mi voz.

Quiero darte en esta tonada

pedazos de mi alma tornada en canción

y decirte que tú eres mi anhelo

que bajo tu cielo conocí el amor.

Soy calimayense puro mechalero

y ustedes dispensen si yo soy así

cuando yo saludo me quito el sombrero

y cuando yo brindo lo hago con tecuí.

Son tus hembras mujeres bonitas

como florecitas de un bello vergel

y tus hombres fieles cumplidores

primero se mueren antes que correr.

Cinco barrios forman mi pueblito

cinco barrios tenemos aquí,

son: Los Ángeles, San Juan, Gualupita

el Calvario y también San Martín.

Es tu parroquia nuestro gran orgullo

sus lindas campanas no tienen igual

tienes cosas grandes pueblito querido

como es a hoy tu Centro Cultural.

Son tus campos de un verde esmeralda

tus hombres los siembran de puro maíz

Calimaya por eso te quiero

eres un orgullo de nuestro país.

Ya con ésta me voy despidiendo

no se olviden del pueblo que soy

mexicano también soy señores

el estado de México es mi linda región.

Soy calimayense puro mechalero

y ustedes dispensen si yo soy así

cuando yo saludo me quito el sombrero

y cuando yo brindo lo hago con tecuí.

  

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Nota: Agradezco al señor Irineo Ríos Arcos la información proporcionada de manera verbal en entrevista.

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