Brazil's defender Marcelo controls the ball during the Russia 2018 World Cup Group E football match between Brazil and Switzerland at the Rostov Arena in Rostov-On-Don on June 17, 2018. /
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Ambas selecciones llegaron preparadas ante este enfrentamiento

Brasil empató 1-1 ante Suiza este domingo en su debut en el Mundial de Rusia y reavivó los miedos de hace cuatro años, dejándose igualar por los europeos en un partido donde todavía se vio a un Neymar a medio gas.

Philippe Coutinho abrió el marcador a los veinte minutos con un golazo desde fuera del área, pero los suizos igualarían a los 50 con un cabezazo de Steven Zuber que pone a la aplaudida ‘canarinha’ de Tite de nuevo frente a sus traumas.

Llevaba Brasil cuatro años esperando por esta noche. 1.441 días que parecían toda una vida para esta Selección que conoció el infierno en casa, y aún tuvo que caer más bajo antes de despertar de la peor pesadilla de su historia.

Entonces llegó Tite, lo cambió todo y la ‘canarinha’ comenzó a recuperar el crédito. Pero las deudas y las heridas solo podrán sanar en Rusia. Todos lo saben en este equipo al que se le volvió a encoger el estómago cuando los brasileños que llenaban el estadio cantaron de nuevo el himno a capella.

Demasiados recuerdos que se tradujeron en unos primeros minutos acartonados de la ‘canarinha’, en los que Blerim Dzemaili se dio el gusto de firmar el primer disparo del partido.

La selección necesitaba tiempo para bajar las pulsaciones y los suizos se sabían muy bien la lección. Pero poco a poco, Brasil fue encendiendo los motores por la izquierda, con Coutinho a los mandos, Marcelo a la aventura y un solícito Neymar, de vuelta a la alta competición tras más de tres meses de purgatorio por su lesión en el pie.

De ellos, y del imprevisible Paulinho, salió la primera gran ocasión ‘canarinha’ a los 10 minutos, tras una combinación de pases que no pudo definir bien el volante del Barcelona.

La buena noticia era que la Seleçao ya fluía y el balón era solo amarillo ante una Suiza a la expectativa. En esas apareció Gabriel Jesús con un disparo en carrera, activado por Coutinho.

Llevaba la batuta el talentoso centrocampista del Barça, que acabaría tocando la gloria del primer gol en el minuto 20. Plantado en la entrada del área, recibió un rechace de la zaga suiza que transformó en un potente misil directo al arco de Yann Sommer, que solo lo pudo ver pasar.

Un cohete que le sacaba una losa de encima a este Brasil favorito con Tite, pero todavía cargado de deudas.

Tanto le pesaba la presión a la ‘canarinha’ que, rota la primera maldición, se le cayeron las pulsaciones.

Menos agresiva, la Seleçao dio entonces margen de recuperación a una Suiza que no podía competir en brillo pero que había venido a Rostov del Don dispuesta a sufrir.

Por: Fermín López

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