La numeralia surrealista del IFE

 

24 de octubre de 2017

Luz del Alba Belasko

 

 

Cuando en el año de 1939, André Breton —padre del surrealismo y de su manifiesto— realizó una visita a México, después de varias visiones extraordinarias que ocurrían en la vida nacional, no tuvo más remedio que declarar (mediante una frase hoy célebre) que “México es el país más surrealista del mundo”.

La historia cuenta que, maravillado por la refinada artesanía que distingue al país, quiso Breton encargar a un carpintero local una mesa artesanal. Como sugería el protocolo cartesiano, Breton bocetó la silla que quería, en perspectiva, lo que resultó en una especie de rombo descompuesto. Días después de haber entregado su boceto, Breton recibió una mesa exquisitamente manufacturada, bien montada y con un acabado espléndido.

Sólo que el carpintero mexicano, con plena naturalidad, había mantenido una completa fidelidad al modelo bocetado por el francés, por lo cual la mesa, de tres patas cada una de distinta altura, era más bien un cuerpo amorfo —una abstracción mobiliaria—.

Breton era fundador de un movimiento que en sí mismo se define como “un movimiento que busca trascender lo real a partir del impulso psíquico de lo imaginario y lo irracional”.

Si pudiera redefinirse este concepto, hoy —y dando con justicia toda la razón a Breton— se diría que, con eso de los candidatos ciudadanos independientes, postulados para la silla presidencial en 2018, que “El IFE es un aparato fallido que busca trascender lo real a partir del impulso psíquico de lo imaginario y lo irracional”.

Si no lo crees, echa un ojo a la numeralia que aquí se presenta (esta vez ya con datos finales de acuerdo al INE), más surreal que el propio Breton.

La numeralia surrealista viene así: el número de aprobados para tal candidatura, quedó en 48 suspirantes, los cuales deberán hacerse, cada uno, de 866 mil 593 apoyos ciudadanos, es decir, 41.5 millones de firmas entre todos: un poco menos del 50% del padrón electoral que es de 86.6 millones de ciudadanos. Y, todo esto, en un lapso de 90 días a partir del arranque de salida (lunes pasado).

De acuerdo a cifras extraoficiales, en tres días, los 48 aspirantes han logrado, un promedio de solamente 8 mil 200 registros de apoyo.

Si se considera que lo que deben recabar son 21 mil 666 apoyos diarios, ya se ve que la cosa no anda muy bien para algunos, porque el promedio individual es de 7 mil 222 firmas diarias.

Si la tendencia de la recolección promedio continúa, el surrealismo aumenta geométricamente, porque (cifras redondas) si hoy un candidato sólo logra diez mil firmas (le faltarían 11 mil) mañana tendrá que reunir las 21 mil del día, más las 11 mil que le faltaron ayer; esto es 32 mil firmas. Si el asunto sigue así, mejor le paramos al recuento (haga sus cálculos el lector).

Las cifras no engañan. Demuestran que el IFE trata de trascender la realidad nacional (pobreza, corrupción, impunidad, etc.) mediante lo imaginario e irracional.

No se trata de estar en contra de una figura como la del candidato independiente a todos los niveles; a veces parecería una buena oportunidad para salir del partidismo corrupto y demagógico. Lo que aquí se plantea, es que el ciudadano espera mesura y no imaginería de la mala.

Porque, por lo menos a Breton le entregaron una mesa con tres patas todas a desnivel. En esto de los independientes el IFE nos la entrega con 48 patas y sin ningún nivel.