La aplicación de controles técnicos que permite identificar anomalías es otra práctica necesaria para guardar evidencias y rastrear actividades fraudulentas.

De acuerdo con el Reporte de Estabilidad Financiera del 2019, los ataques cibernéticos contra las instituciones financieras pasaron de 1 a 4 por trimestre, lo que equivale a 784. 7 millones de pesos en afectaciones tanto de transferencias electrónicas como de cajeros automáticos.

Además, muchos de los ataques estuvieron dirigidos específicamente a la vulneración de sistemas conectados a los bancos que no fueron desarrollados por los mismos, sino por terceros, como canales de banca móvil o empresas Fintech.

Asimismo, el reporte reconoce que los delincuentes cibernéticos tienen un gran conocimiento en cuanto protocolos y sistemas de interconexión bancaria.

Por lo que director de Tecnología en Darktrace para América, el Eloy Ávila, comentó “Deben existir controles efectivos para desalentar estos ataques, pero cada institución necesita una estrategia de seguridad integral que evolucione con la empresa moderna y los códigos de ataque cambiantes”, pues para los hackers y ciberdelincuentes, atacar un banco representa un retorno de inversión.

Finalmente, el director señalizó que también se necesitan herramientas para localizar amenazas de seguridad internas, pues gran parte del índice de fraude se llevó a cabo por personal de terceros que trabajan dentro de las instituciones.

Redacción Qs noticias
Fuentes: El Universal, Vanguardia