Con esta iniciativa los ciclistas pueden relajarse mientras realizan deporte.

Se abrió una nueva experiencia de ciclismo y caminata en la provincia belga de Limburgo.

A 10 metros sobre el suelo, tejido en las copas de los árboles, se forma un camino inclinado que permite a los visitantes merodear a lo largo de un círculo doble de 100 metros de diámetro que ofrece vistas de 360 grados del paisaje circundante.

El puente se eleva sobre una red de columnas hechas de acero desgastado, imitando la textura y forma de los troncos de abeto que lo rodean, por lo que la estructura se integra al entorno.

Los ciclistas pueden relajarse también en un pabellón de información realizado con troncos reciclados y apilados, mientras contemplan una mirada a la naturaleza.

En el diseño fue imperante la atención al respeto a la flora y fauna existentes, pues la construcción consiste en preservar los árboles coníferos de la zona.

Se convierte así en una de las rutas únicas para llevar a cabo estos deportes, o simplemente, para que los usuarios admiren la vegetación.

Por: QS Redacción.

Con información de: Agencia Reforma.