Lamentablemente la violencia regresó al balompié mexicano… nuevamente un partido de futbol fue pretexto para que se viviera un penoso incidente donde una persona está debatiéndose entre la vida y la muerte.

Previo al partido de la Jornada 10 entre Tigres y Monterrey, se suscitaron los hechos de violencia donde pseudoaficionados se enfrentaron a golpes, sin embargo, un seguidor de los felinos, es brutalmente agredido, pues además de clavarle un puñal en la zona del abdomen y ya inerte en la calle, se observa como dos aficionados más le lanzan tabiques, situación que está a punto de quitarle la vida.

El hecho es que la violencia sigue siendo el pan de cada día en el futbol mundial… no es un tema limitativo de México, pues hemos visto las mismas situaciones en países como Francia, parte del continente europeo, podríamos recordar cómo en 2014 quedaron heridos 44 policías que intentaron detener a aficionados previo al partido entre Bastia y el Olympique de Marsella o lo que también sucede constantemente en el futbol argentino con la violencia que generan las llamadas “barras bravas”.

Ya vemos que en nuestro país ocurre de manera constante, sucedió el fin de semana, pero también pasó el torneo anterior en el estadio Luis “Pirata” Fuente en el duelo entre Veracruz y Pumas, cuando cientos de aficionados se enfrascaron en una golpiza, donde poco pudo hacer la policía, pues también fue agredida… si hacemos un recuento encontraremos hechos graves violentos cada semestre.

Pero, ¿por qué ocurre esto en prácticamente todo el mundo?; de entrada, el futbol es el deporte más popular del mundo y por ende, también en muchos países, el más comercial, es decir, se convierte en un verdadero negocio y por ello, las directivas de los clubes, así como las federaciones, hacen un esfuerzo inmenso, junto con las empresas de la iniciativa privada, en lograr que haya un verdadero sentido de pertenencia de los jugadores y los equipos, que haya real pasión por una playera, se aprovecha la sensibilidad emocional del ser humano para lograr que la afición se sienta parte de su equipo favorito y, sin bien el objetivo no es que una playera se defienda a muerte, definitivamente repercute en esto, sumado a la ignorancia de los seguidores, que al parecer “piensan” que si su equipo es mejor que otro, o que si su equipo es ofendido, su vida cambiará para bien o para mal y, obviamente, no será así… podrán golpearse y defender la playera pero al final, los jugadores seguirán ganando millones de pesos y la vida de esos aficionados será la misma.

A lo anterior, hay que sumarle la susceptibilidad de la gente y la falta de valores inculcados en su casa y en su desarrollo académico, pues muchos de los líderes de grupos agresores que se enfrascan en estas situaciones, carecen de una preparación escolar.

Por lo menos en nuestro país, me parece que se podría empezar por verdaderas y costosas campañas para erradicar la violencia en los estadios y alrededor del futbol, dirigida a jugadores agresivos dentro de la cancha, que son ejemplo de la afición, pero también a esos pseudo aficionados que usan el futbol como pretexto para sacar sus frustraciones.  Y dentro de esas campañas, no caería mal que se tome como referencia a la afición japonesa, que es de las pocas que evita la violencia, y que ha copiado la manera de apoyar a sus equipos japoneses, pues prácticamente desde 2002, cuando recibió la Copa del Mundo de Futbol, la afición ha logrado construir una cultura propia que incluye aspectos de cánticos y presunción de banderas y playeras, pero con un especial toque de comportamiento oriental, siempre evitando caer en las provocaciones. Esta afición es ejemplo mundial, que bien podría ser usado en nuestro país y aunque no va a resolver el problema, sí sería un gran avance.

Por Roberto Ramos