Sin duda, el argentino Hernán Cristante, actual entrenador de los Diablos Rojos del Toluca es una leyenda del futbol mexicano, por aquellas grandes atajadas y títulos que vivió con el conjunto “choricero”, pero hoy, eso se le está olvidando a la afición escarlata, que le está exigiendo resultados positivos y, por supuesto, menos expulsiones a su persona.

Es imposible no recordar cuando Hernán llegó a las filas del Deportivo Toluca, primero en dos etapas, en el 93, después en el 95, pero principalmente en 1998 cuando regresó para quedarse y hacer historia al conseguir seis títulos con los Diablos en el futbol mexicano, más aún ser un referente al lograr grandes atajadas en momentos cruciales, como aquella que le hizo al cruzazulino Alejandro Vela en la tanda de penaltis en la final del Clausura 2008, con lo que Toluca consiguió su novena estrella.

Por si fuera poco, Cristante es considerado uno de los tres mejores extranjeros que han llegado al futbol azteca y ostenta un récord impresionante, con 772 minutos sin recibir anotación, conseguido en el Apertura 2008 y en lo que se refiere al comportamiento en cancha, le fue bastante bien, con sólo dos expulsiones en 419 partidos… ¿qué tal eh?

Aunque no todo ha sido “miel sobre hojuelas”, pues ahora, la historia está cambiando para el exarquero “choricero”, parece que su temperamento le sigue jugando “malas pasadas”.

En 2016, Cristante se convirtió en el técnico de los rojos pero no ha podido conseguir el anhelado título y lamentablemente para él, el año pasado le tocó perder las finales de Copa y de la Liga… y como hemos visto históricamente, la afición toluqueña es de conveniencia, el equipo gana y el estadio está lleno, pero si el equipo lleva mal paso, el apoyo se esfuma rápidamente. A esto, Cristante ha abonado sus episodios de molestia y temperamento, cosa que no es nueva.

Parecería que desea seguir sumando récords, pero ahora negativamente, pues en dos años, es decir, desde 2016, cuando tomó el cargo de técnico, Hernán ya suma ocho expulsiones en el futbol mexicano y, por si fuera poco, ha dejado ver su molestia con la directiva en más de una ocasión y también lo ha hecho con la afición.

Y como decía en líneas anteriores, este tipo de acciones del argentino no son nuevas, pues me tocó presenciar varios momentos de intensidad, uno de ellos en la etapa profesional de Hernán como jugador de Toluca, tras una derrota pasó por la zona mixta de prensa en el estadio Nemesio Diez, simplemente explotó ante los reporteros que allí nos encontrábamos, gritando palabras altisonantes, sorpresa para varios compañeros que lo teníamos en otro concepto.

Qué decir de aquel momento, en el torneo anterior cuando perdió la compostura, ya que tras la expulsión de su jugador, Luis Quiñones, reclamó airadamente al árbitro, que decidió echarlo también y en su camino al vestidor, fue captado por una cámara, mientras dirigía señas ofensivas hacia la tribuna del Estadio Jalisco o cuando se enganchó fácilmente en una discusión con Miguel Herrera, en un duelo entre América y Toluca en el Azteca, en una bronca que terminó el jaloneos entre ambos técnicos peor que estuvo cerca de concluir en los golpes.

A esto se suma las recientes declaraciones que hizo tras el partido donde Toluca cayó ante León en el Nemesio Diez, donde notoriamente estaba molesto y comentó que hablaría con su presidente, Francisco Suinaga, por algunas situaciones que no le parecían, pues se sentía “más fuera que dentro del Toluca” y aunque recientemente ofreció una disculpa pública ante estas declaraciones, trascendió que su molestia surgió después de que Rubens Sambueza recibió un permiso por parte de la directiva para viajar a Argentina, sin antes solicitar el visto bueno del técnico y que en el duelo justamente ante la Fiera de León, un directivo entró al vestidor para hacer comentarios a los jugadores, sin que esto fuera antes avalado por Hernán (dicho sea de paso, entiendo la molestia del señor Cristante).

Es un hecho que estos antecedentes han manchado la percepción que la afición “choricera” tenía sobre Cristante, por lo que creo, que el argentino tendrá que trabajar puntualmente en esa manera de reaccionar ante situaciones adversas, pues me parece que es una persona agradable en su trato generalmente, en busca de ser buen ídolo para la afición, pero también con un temperamento poco controlable.

Sin afán de atacar, me parece que unas buenas sesiones de psicología del deporte podrían beneficiar al técnico de los rojos y por ende, al mismo Toluca, pues es una realidad que el temperamento, que todos tenemos, es una parte de la personalidad que nace y no se hace, por lo que es la más difícil al cambio, pero seguramente podría corregirlo en formas de reacción o de sensibilidad a los estímulos, pues me consta que Hernán es una persona de buenas intenciones, pues me tocó colaborar con él en un proyecto en el municipio de Metepec, claro, siempre y cuando no le “enciendas la mecha”.

Roberto Ramos