Esta tarde, la Selección Mexicana de Futbol mayor se enfrentará a su similar de Argentina en territorio sudamericano, será el segundo partido amistoso ante este rival durante la fecha FIFA.

Me gustaría sincerarme porque es de las pocas ocasiones que le brindo un aplauso a la Federación Mexicana de Futbol, pues es una realidad que el nivel de la selección de Argentina está por encima del mexicano, y aunque no se logren grandes ganancias económicas en lo deportivo me parece que va a ser más productivo esto que enfrentarse a los equipos de Centroamérica como normalmente ocurre. Cuántas veces la selección se miden en fecha FIFA a selecciones como Costa Rica o El Salvador en territorio estadounidense… es una situación que solo genera ganancias económicas para las arcas de los directivos en México pero en lo futbolístico no deja absolutamente nada.

Hemos visto durante muchos años, que en nuestro país para los directivos y la Federación Mexicana de Fútbol, lo más importante y prioritario es el aspecto económico, así sucede en la liga del máximo circuito cuando se decide tener dos torneos en el año o la contratación de cientos de extranjeros, todo esto termina por afectar a corto, mediano y largo plazo, pues el nivel competitivo de nuestra selección sigue estancado.

Por esta razón, es sorprendente ver una buena decisión de los encargados de dirigir los pasos del tricolor. Pues me parece que es mucho más productivo, mil veces mejor enfrentar a Argentina en su propia casa y perder el partido, que jugar siempre encuentros “moleros” ante las selecciones de Centroamérica que con todo respeto para estos representativos que hacen su mejor esfuerzo, están muy limitados en infraestructura, programas deportivos y talento en general, que nada le deja a México.

Aplauso para estas decisiones, ojalá que sigan así para que en un futuro, la Selección Mexicana de Futbol pueda competir en los mejores niveles mundiales y conseguir el éxito deportivo para llegar a cuartos de final o semifinales en una Copa del Mundo.

Nos leemos en la próxima.

Por Roberto Ramos