Parece más barato entretener y manipular las masas que otorgarles educación.

Un poco de lluvia suele ser relacionada con el sabor de un buen café, en el caso de una película con una gran historia, y un libro con grandes líneas de conocimiento, conexiones bien cimentadas desde hace ya bastante tiempo; cosa contraria a la relación de cada país con el modo de vida de sus habitantes, su política y economía, esa sí varía, ya que en el mundo parece versar de manera oculta una regla para adquirir y mantener la riqueza, donde contrario a lo que pensamos no es sembrar cerebros, “solamente importarlos”. ¡Golpe bajo!

Y es que seamos sinceros, las grandes empresas buscan espacios para acrecentar su economía en lugares que coadyuven a su fortalecimiento y desarrollo, por lo que poco les importa educar a sus empleados y es preciso simplemente ubicarlos sin importar la nación, simple, situarse en un espacio que ocupe un gran impulso económico con personal clave, no nativo, es decir, cerebros importados, para promover el juego del “sí crezco tu creces”, aunque quién sólo crezca sea la empresa de la mano tecnológica, que es lo que impera en nuestros días

Extraño y difícil de entender, asentando que nuestra nación es la que debería sembrar cerebros, para funcionar en conjunto, motivar al desarrollo nacional, y desembocar en el punto en donde gane la ciudadanía y la economía. Suena simple, garantizar al pueblo educación, fuentes de empleo, economía equilibrada y oportunidades de desarrollo, salud, y otros campos; pero cayendo en realidad, es demasiado caro y a la sociedad le es irrelevante hablar de un idioma dominante, de un descubrimiento científico, un avance tecnológico y todas esas cosas, lo importante es adquirir, y quizá a los gobiernos conviene, pues educación es igual a revolución.

Sencillo, es más fácil lidiar con manifestantes eventuales, que con la disputa del conocimiento para buscar el bien común; es más fácil entretener y manipular las masas, que otorgarles educación; y sí, es más fácil velar al enfermo que dotarle de herramientas para buscar su cura, es costoso; además, de que también es más fácil trabajar en complicidad con los que llenan de muerte al país que proteger a los ciudadanos de cada mal fuera de la ley. En fin, somos nosotros quienes seguimos viviendo de la sombra de nuestro pasado sin realmente comprenderlo para buscar un cambio, sí, el pasado nos ha tragado.

Pepe Abadiano T.