• México, deudor en protección a periodistas
  • Estado mexicano, espacio de impunidad en violencia a periodistas
  • Periodistas mexicanos en campo de batalla y sin escudo

En México se mata a los periodistas pues parece permisible, la justicia calla, el olvido llega y la cruel realidad es que todos los ciudadanos somos vulnerables.

Desde 2000 al cierre de febrero de 2019 un total de 123 periodistas han sido asesinados en el país, de 2003 al segundo mes de este año, se contabilizaban 24 desaparecidos, según el informe especial, “Protocolo de la Impunidad en Delitos contra Periodistas”, de la organización Internacional Artículo 19. A letra suelta.

Por el grave nivel de impunidad y de violaciones a los derechos humanos, nuestro país ha sido calificado como de los más peligrosos en materia, la nación mexicana parece ha omitido la procuración e impartición de justicia, donde hasta ahora, las investigaciones persisten sin eficiencia, imparcialidad y sin una estructura sólida para responder a los requerimientos necesarios que la violencia ha marcado.

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Aunque el Estado mexicano está obligado a proteger a los periodistas, definiendo y adoptando las medidas de protección específicas de acuerdo a los riesgos especiales -según los casos y áreas especificas por ser una actividad de riesgo- la realidad es que los profesionales viven aterrorizados por las constantes desapariciones y agresiones. Aún se deja de lado que son el vinculo para la defensa de los derechos humanos, al revelar los problemas de corrupción, injusticia y materia delictiva a fin de exigir a los líderes políticos que cumplan con sus responsabilidades.

Sin la información y la verdad todo cae en penumbra, el miedo prevalece, gobierna y acribilla. La información expone, cura y son los periodistas la ventana a la exigencia de respeto, si muere uno mueren todos. Si callan a uno, si se omite la verdad y se limita la información con el arma de la violencia y la falta de resguardo, caemos en el juego de ajedrez donde la ciudadanía queda atada y enmudecida.

La realidad nos supera, habitamos en un espacio donde parece que el gobierno es hermano y soporte de la destrucción, la violencia, asesinato y muerte, “nos mean y los periódicos dicen llueve”, dijo Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo, aunque suena a justificación, la libertad de expresión y de prensa es la lucha constante de los periodistas, a los que, a fuerza de sobrevivir, siguen corriendo despavoridos y sin escudo.

La violencia contra los periodistas limita a la expresión y difusión de ideas, opiniones e información, viola los derechos de las sociedades, bloquean el cambio y evolución de nuestra nación. En México se mata a los periodistas pues parece permisible, la justicia calla, el olvido llega, y la cruel realidad es que todos los ciudadanos somos vulnerables.

El Estado mexicano sigue quedando a deber en materia, aunque el miedo se acrecienta y los mecanismos permanecen en pausa, y la pregunta al gobierno es, ¿realmente se garantizara la seguridad de periodistas en este sexenio? Aún parece lamentable que la violencia gobierne en una profesión de pasión, en la que ni siquiera el salario, cubre el costo por la verdad.

A letra suelta

Pepe Abadiano T.