– Empleo promesa fallida

La estabilidad económica y el progreso profesional es la promesa que millones de jóvenes persiguen topándose con la cruel realidad de un país, donde, el 35% de su población está en pobreza y entre 10% y 15% en pobreza extrema. Asimismo, el progreso se ve desquebrajado con altos registros de desempleo con datos que apuntan que en marzo hay un alza a 3.6%, el mayor nivel en 27 meses, según el INEGI.

Entre propuestas que parecen estar aterrizadas a brindar apoyos temporales, el reto de una cuarta transformación y los huecos que siguen padeciendo los ciudadanos con una realidad diaria plagada de violencia, pobreza y desempleo, son los jóvenes los más lacerados por estos males que siguen germinando en nuevos problemas y cuestiones.

Las dificultades que existen para la inserción en el mercado laboral, no sólo se enfoca en los conocimientos tecnológicos que cada vez se vuelven una exigencia multitudinaria omitida por las empresas, sino en los salarios que a pesar de los requerimientos curriculares, siguen siendo insuficientes para costear una vida económicamente estable.

En tal sentido e indagando en los datos, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo expone que solo el 23.8 por ciento se mueve entre los cuatro mil 803 y siete mil 203 pesos mensuales, el 13 por ciento cobra alrededor de 12 mil pesos y el 4.4 por ciento por arriba de los 12 mil pesos, cifras que parecen cerrarse igual que las oportunidades.

Entre salarios que parecen limitar el crecimiento y la estabilidad económica, la lucha por eliminar la corrupción, la expectativa de un futuro prometedor y la existente problemática de los espacios guardados para “el sobrino de tal o el hijo de aquel”, permanecen las aspiraciones por el futuro “prometido” y la estabilidad profesional.

El debate permanece, que si la culpa es de quien nos representa políticamente, de la falta de visión, de los estudios y experiencia insuficiente o de la maldita tecnología que nos esclaviza a ser jueces de cada hecho o acción del país; la violencia crece, la falta de empleo recae en corrupción, y las nuevas tecnologías abren un panorama de oportunidades al cambio -para bien o para mal-, mientras la promesa continúa y la pregunta espera respuesta, ¿la cuarta transformación garantizará la educación, oportunidades laborales, así como el desarrollo que nuestro país merece y por derecho nos corresponde?
Por: Pepe Abadiano T.