View of Nojoch (R) and Gorda, two of three lions belonging to Mexican Omar Rodriguez, during an interview with AFP at Garcia's house in Asturias neighbourhood in Mexico City on October 10, 2018.
(Photo by ALFREDO ESTRELLA / AFP)

Causan pánico en un barrio de la ciudad

En un barrio de Ciudad de México rodeado de avenidas hipertransitadas se mezclan los ruidos de los cláxones con los potentes rugidos de tres leones africanos, que emergen de la azotea de una casa y que a veces provocan que algún vecino llame despavorido a la policía.

Esta semana volvió a ocurrir. La denuncia de usuarios de las redes sociales movilizó a cuerpos de seguridad y funcionarios ambientales, y su dueño, lejos de esconder la minisabana africana de cemento que tiene en su techo, mostró sus documentos a la prensa e incluso dejó que periodistas aventurados comprobaran con sus propias manos que son “inofensivos”.

La llamada de auxilio se dio después de que esta misma semana México quedara espantado porque una leona atacó a un hombre que aparentemente la tenía junto con otro león y un tigre como mascotas en su casa en Ciudad Juárez, Chihuahua, fronterizo con Estados Unidos.

“Yo sí estoy bien consciente de lo que tengo, si no los manejas bien se vuelven bien incómodos, o sea no es un perro que puedas tener en la sala de tu casa”, dice el dueño de la manada capitalina, Omar Rodríguez, un empresario de 48 años.

Ante las voces que denuncian el cautiverio de grandes especies, Rodríguez se muestra renuente a dar detalles sobre el camino que recorrieron los animales hasta llegar a su casa de clase media y solo acepta que los compró y que nada más uno de ellos llegó ya sin garras.

View of Numbi -one of three lions owned by Mexican Omar Rodriguez- during an interview with AFP, at Garcia's house in Asturias neighbourhood in Mexico City on October 10, 2018.
(Photo by ALFREDO ESTRELLA / AFP)

Ese es Nojoch, un león blanco que adquirió de cachorro junto con Gorda, de pelaje café, ambos de año y medio.

Después llegó Numbi, también una leona blanca, ahora de 8 meses, que ya es capaz de poner un poco nervioso a Omar cuando comienza a jugar con la pierna de un periodista.

Los leones blancos son una subespecie muy rara en el mundo animal producto de un gen recesivo inhibidor del color, que está en peligro de extinción.

Nojoch, Gorda y Numbi viven en el techo de una casa de dos pisos, con barrotes altos y reforzados y un cuarto “trampa”, donde comen y duermen, y que también serviría para encerrarlos, separarlos o apartarlos en caso de emergencia, pero “nunca, nunca” ha habido ningún problema, asegura Omar.

La Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente determinó tras una inspección que Omar acreditó la legal procedencia de los leones, pero que no presentó el Plan de Manejo autorizado.

“Entregué ese plan de manejo hace meses”, replicó Omar Rodríguez. “Hace más de 20 años que tuve mi primer león, sé qué necesito para tener todo en regla”, dijo categórico.

Por: PP Rodríguez

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