Querido Lector,

Cuando a uno le otorgan una plataforma como esta, un espacio en donde uno puede expresarse y compartir ideas, un lugar en donde inmediatamente uno se puede exponer al mundo, uno empieza a enamorarse de la democratización del internet.

Pero como usted bien sabe, el amor es cruel y despiadado, y enamorarse es exponerse a ser lastimado por el objeto de tu aprecio.
Varias veces he tenido que verla sufrir con los abusos que día a día tiene que aguantar. El uso de su persona, la profanacion de sus virtudes en la búsqueda de la satisfacción monetaria y momentaria ¡Oh, pobre democracia cibernética, desdichada Diosa!

¡Querida hija virtual de Minerva, qué cóleras has vivido y aguantado en la cruel empresa de existir por darnos tus regalos a los mortales! Cuantas terribles suertes arrojadas sobre ti por corporaciones y señores. Partos forzosos a deformes malos memes.

Criaturas incomprensibles concebidas en salas de junta.

Hijos de la violacion a tu eterna virginidad por un exitosoprimogénito de Hefesto, con un titulo en mercadotecnia.

Pequeños odiados y necesitados de amor, que como el monstruo de el Dr. Frankestein, pasan sus días reclamando su suerte al cielo: “¡Condenado, condenado, creador! ¿Porque vivo? ¿Porque no extinguir la chispa de existencia que tú tan lascivamente me otorgaste?”

Pero la semana pasada Querido Lector, fui muy feliz, por que mi querido internet retomo su poder democrático y se unió para vencer al mal que merodea por nuestras redes. Déjeme le explico.

El 6 de febrero del 2018 se publico una foto que tomo a todo el mundo por sorpresa. Kylie Jenner, revelaba al mundo el nacimiento de su hija Stormi con una foto en la que se mostraba la mano de la pequeña bb sujetando el pulgar barnizado de su madre.

Pronto, el internet, profanado por el virus de la Kardashian-mania, se dedico a propagar y otorgar sus likes para pronto convertir esta escena de natividad del siglo 21 en la foto mas likeada en la historia de esta plataforma conocida como Instragram.

Quedo ahí para la posteridad, la foto de un acto de amor entre madre e hija, un monumento a la monetización virtual, una estatua pagana al Dios del capital y la publicidad.

 

Sin embargo, a principios de este año, el lustroso cuatro de enero, un anónimo valiente lanzo una propuesta hacia los mares virtuales—una pequeña petición unificadora que cambiara la historia. Apareció la humilde, simple y sencilla foto de eso que le falta a los jugadores de la selección y eso que todos hemos desayunado algún día: un huevo. Y bajo el, un mensaje; tan puro y tan sencillo como el ingrediente que lo acompañaba: “Hagamos un record mundial juntos y consigamos la foto mas likeada en Instagram.

Ganándole al vigente record mundial mantenido por Kylie Jenner (18 millones)! Si podemos.”

Y Querido Lector, deje me le digo que me enamore y al parecer el internet también.
Pronto, la democratica serpiente virtual se enrosco sobre nuestro huevo órfico, dandole un abrazo en forma de millones y millones de corazoncitos para derrumbar la estatua Kardashiana y en su lugar erigir nuestra redonda torre de Babel, demostrándole al mundo que la gente, la gente es poderosa. Hoy la foto tiene más de 50,000,000 de likes en instagram pero tengo que confesarle algo… tengo miedo.

Tengo miedo por que nuestro pequeño büebito se esta quebrando, si, así es, la cuenta de el huevo ha subido dos fotos mas en donde se muestran grietas en la frágil y protectora cobertura de lo que hace poco fue la esperanza de muchos.

Tengo miedo por que si algo me ha enseñado esta vida es que la pureza dura poco y que tan pronto como algo nace, las garras del capital lo ensucian mientras buscan la forma de explotarlo y ahora presiento que le toca a nuestro huevito precioso.

No se que signifiquen las rupturas, o si siquiera significan algo—tal vez de ellas nacerá un pollito igual de inocente y todos regocijaremos y lo haremos tener 100 millones de likes. Pero quizá este no sea el caso, quizá esta actividad—tan pura por su falta de ganancia monetaria o propósito alguno—se revertirá para demostrarnos esa lección que uno aprende pero siempre se quiere negar: que en esta vida todo tiene un precio y lo que no lo tiene todavía lo va a tener pronto.

 

No lo se Querido Lector, solo el tiempo lo dirá.

Su Querido Escritor solo quiere decirle que ese frágil huevito es lo único que me separa de el cinismo absoluto y le rezo al universo para que detrás de ese tierno caparazón marrón no este el logo de Bachoco, Jimmy Kimmel, o peor aun, la pálida cara de rata pelona de la detestable Kris Jenner.

 

Subale a la rola de favor.

 

Muchas gracias por su atención y como siempre, ya lo extrañaba.

Nos vemos la próxima semana.

Con amor,
Su Querido Escritor.