Y es que la canción de Noviembre Sin Ti de Reik hace referencia a que este mes es de nostalgia y tristeza, ya que trae como recuerdo a aquellos que partieron de este mundo, comienza el frío y el horario cambia lo que hace que todo oscurezca más temprano y nos genere desanimo.

Aunque para los romanos era el noveno mes del año, tras algunas modificaciones en el calendario quedó relegado a los últimos puestos. Igual que la zona que podría ocupar ahora en la lista de los meses más apreciados del año. Desde el undécimo puesto del calendario anual, noviembre empieza con una celebración, la de Todos los Santos, pero también inicia su andadura con los difuntos en mente. Durante esos dos primeros días, familiares y amigos que recuerdan a quienes dejaron esta vida, acuden a los cementerios a la vez que llega el frío a la península.

Estos son sólo algunos de los motivos que hacen que, para mucha gente, el mes de noviembre sea uno de los menos apreciados del año. Pero, sobre todo, lo que hace sea tan poco apreciado es que las horas de luz de las que podemos disfrutar a lo largo del día son ya notablemente menores que en los anteriores, como refleja la encuesta online de ABC. Además de tratarse de una luz más tenue, la media de horas en las que el sol está por encima de nuestro horizonte oscila entre las nueve y las diez horas en total. El anochecer llega a media tarde y, en muchos casos, al salir del trabajo las calles ya están oscuras.

Además, con noviembre también llega el frío. Aunque la bajada de las temperaturas respecto al verano se hace patente en septiembre y octubre, es en noviembre cuando el abrigo se hace indispensable para salir a la calle. Un frío que, además, muchas veces llega acompañado de esa sensación de estar acompañado y sentir lo cálido de una familia para aquellos que viven solos.

Estos factores, no en balde, provocan la conocida astenia otoñal. Es decir, la aparición de apatía, cansancio, somnolencia o tristeza. Es un hecho estudiado: la reducción de la luz solar provoca en nuestro cuerpo un aumento de la producción de melatonina, lo que a su vez hace que baje la conocida como «hormona de la felicidad», la serotonina.

Pero, probablemente, estas no sean las únicas razones. El frío hace que haya menos gente en las calles y que se puedan realizar menos actividades al aire libre, el cuerpo aún se está acostumbrando al cambio de hora, el mal tiempo provoca embotellamientos en las carreteras y, salvo la fiesta del día 1, el resto del mes no tiene eventos señalados en el calendario. Además, las vacaciones de verano parece que han quedado muy atrás y, sin embargo, falta casi lo mismo para que lleguen las de Navidad.

Por: Hanna Santillán