Desde que se definieron las candidaturas independientes había cuestionamientos sobre el papel que podrían realmente jugar en un proceso que se veía, de inicio, como una lucha de tres; aún así Margarita Zavala logró el registro mientras que Jaime Rodriguez “El Bronco” lo consiguió en tribunales y sin contar con los apoyos necesarios para ello.

Hoy Margarita ha dado la campanada de la contienda al anunciar su decisión de abandonar la contienda electoral, sin más detalles, en términos de preferencias no hay grandes cambios debido al pírrico apoyo que la candidata independiente había logrado hasta el momento.

Según la encuesta que anoche presentó Consulta Mitofsky, Margarita Zavala alcanzaba apenas 3.7 por ciento, prácticamente era un margen de error; pero ese mínimo porcentaje se calcula en 2 millones de votantes; algo así como la mitad de habitantes de Ecatepec.

Comienzan las sumas y las restas pero en estricto sentido nada cambia, la ventaja de López Obrador es muy amplia con 44.5 por ciento mientras que su más cercano seguidor, Ricardo Anaya, tiene 28 puntos, mientras que Meade estaba en 19.8; sumándole a Anaya o a Meade la totalidad de los apoyos de Margarita, López Obrador sigue sin tener ningún problema en la tendencia.

Pese a ello no deja de ser morbosamente interesante saber hacia dónde se irán los seguidores de la Zavala, ideológicamente no empatarían con López Obrador; emocionalmente deberían tener el resentimiento a flor de piel contra Anaya y aunque podrían tener cierta afinidad con Meade por el antecedente y cercanía calderonista, lo cierto es que el PRI pesa para esa toma de decisión.

Hay que hacer notar que la renuncia de Margarita no implica una declinación, es decir, los apoyos que le está brindando un sector de los votantes no se alinean hacia alguno de los candidatos restantes en lo particular sino que quedan al aire, para quien ellos decidan seguir o incluso para nadie si así lo prefieren.

La renuncia de Margarita parecía que ocurriría en cualquier momento aunque el discurso fue que nunca pasaría; su decisión de no utilizar el dinero destinado a los independientes por parte del INE aunado a la tendencia a la baja en las encuestas (había empezado en la contienda alrededor de los 10 puntos) mostraban insostenible su participación.

En la campaña Margarita nunca pudo generar agenda, no tuvo un discurso convincente ni pudo enganchar con algún segmento del electorado, básicamente su presencia en la campaña era inocua y como tal su salida tampoco afecta en nada lo que está ocurriendo.

Lo que sí tendrá que ajustarse es la organización del debate programado para el domingo en el que ella iniciaría en el orden de las preguntas, también afectará en la boleta aunque ya no se retirará su nombre, los votos para ella quedarán como votos nulos lo que terminará beneficiando al candidato que lleva mayor ventaja, es decir a López Obrador.

Es difícil determinar qué tanto habrá pesado la imagen de Felipe Calderón como un factor negativo en la campaña de Margarita Zavala pero lo cierto es que nunca fue vista por la gente como una independiente, la misma candidata, en la precampaña, parecía estar confiada en atraer para sí los votos de los panistas inconformes con Anaya pero tal parece que ese segmento (o al menos una parte) se decantó por apoyar a Meade bajo la condición de alejar al priismo.

“Haiga sido como haiga sido” Margarita Zavala presentará su renuncia ante el INE esta misma tarde y la contienda electoral seguirá como hasta ahora con AMLO en 44 por ciento, Anaya en un lejano 28 y Meade en un triste 19… ah, sí y “El Bronco” por ahí de cuatro o cinco puntos intentando hacer algún tipo de ruido.

J. Israel Martínez Macedo